Nueva etapa

Bienvenidas y bienvenidos a mi nueva casa. Como veis, me he mudado. La decisión no ha sido fácil, llevaba años rumiándola y había llegado el momento, lo notaba, había “unnoséqué” cuando entraba en el antiguo blog que no me hacía estar a gusto, un “algo” que me pinchaba y me pedía una transformación. Huellas, que nació en blogger y que, en ocasiones, he sentido que tomaba vida propia, es como un hijo molesto o un apéndice que te demanda diferentes necesidades según transcurren los años. A veces le dejo llorar en una esquina hasta que se calla de puro cansancio y otras, no me queda más remedio que hacerle caso y atender sus exigencias. Así es como hemos llegado a wordpress, pero con un añadido decisivo: el software libre.

Así que, desde este momento, tal y como me ocurre en mi vida personal, también quiero asumir este nuevo reto en la red. Se supone que el aprendizaje debe ser continuo, intentaré gestionar Huellas con los nuevos instrumentos que tengo a mi alcance, también os pido un poco de paciencia ante mis atropellos, que seguro cometeré.

En el siglo pasado, Richard Burton, un explorador británico de tierras africanas expresó que el momento más alegre de la vida de un hombre es el de la partida de un largo viaje hacia tierras desconocidas… Algo parecido siento al abrir esta nueva etapa bloguera. Así pues, estás invitadx a participar en esta casa o bien, si lo prefieres, asómate por aquí de vez en cuando, si te coincide de paso, o cuando tengas algo de tiempo. Tu visita será de gran agrado, como antes.

Pasa, la puerta está abierta 🙂

REINICIO

Los privilegiados ya hemos vuelto de las ansiadas vacaciones, que han sido, en mi caso, como resetear el disco duro, grabando imágenes dispersas y elocuentes en la retina, con olores rodeándome aún por todas partes, rememorando colores con los que aún sueño por las noches… Y es que físicamente ya he regresado pero a la mente aún le cuesta adecuarse a su mundo, al que le es mucho más natural, redescubriendo cada esquina del barrio, todo parece nuevo: fijarse bien en las gentes que pasean por las aceras, en los coches que lo transitan, en los edificios, en las obras, los aparcamientos, extrañar tu propia cama… y la sensación de sentirse en casa, a pesar de todo. Estar segura de que aquellas personas a las que he echado de menos, están cerca. Eso le comentaba al fantástico en el taxi de vuelta a casa desde el aeropuerto, con la rareza de respirar el aire de Madrid, de viajar en un coche que no sucumbía al tráfico estridente del otro lado del mundo, otra vez rendidos ante la evidencia de que la gente que conocíamos era lo que verdaderamente nos ataba a los lugares, porque nos hacían la vida más agradable y la ciudad más habitable. Al menos en la mayoría de los casos, siempre hay excepciones que confirman la regla.
La vuelta al matrimonio laboral, que ha resultado no ser tan traumática como se auguraba la noche anterior, con esas barreras psicológicas de los miedos al primer día, pero con ciertas ilusiones y con algunas frustraciones que probablemente esperan a la vuelta de la esquina.

Retomando los espacios, buscando los brazos conocidos, las sonrisas acogedoras y el intercambio de experiencias, de confidencias…
Y como mi cabeza, el contador del blog también ha vuelto a comenzar, para que me acompañe simbólicamente en este proceso de re-despertar.

PARÉNTESIS

Me voy a tomar un kit kat bloguero, aunque me quedo con las ganas de escribir sobre ciertos temas estos días. Por ejemplo, sobre el aplazamiento de la fiesta del Partido Comunista de este año, la vinculación tergiversadora que se está haciendo de IU con las FARC; escribir alguna cosa sobre un artículo que acabo de leer de Walter Riso, un psicólogo argentino especializado en las relaciones de pareja y sus puntos destructivos, incluso esboza los perfiles afectivos de los que hay que huir… Si no tenéis elegida lectura para este mes de agosto, puede ser de interés alguna de sus publicaciones, como “¿Amar o depender?”, “La afectividad masculina” y “Pensar bien, sentirse bien”.
Un período de apertura vital me espera, lo mío con las vacaciones es un amor pasional, que se me acabará en unas semanas seguramente; volveré deseando recuperar mi rutina habitual, ya se sabe, en el fondo soy un animal de costumbres (o no tan en el fondo).
Nos leemos en agosto.

IMPOSIBLES

Esta canción me ofrece una carga de vitalidad cuando la necesito, una pena esto de no saber manejar aún archivos sonoros para daros el gustazo de escucharla (ejem, doy pa’ lo que doy, qué le vamos a hacer). No me refiero sólo al ritmillo de fusión rumbera (difícil de definir), sino también a la letra. Aunque tiene partes melancólicas, me invita a relativizar, a mezclar los sabores de lo dulce con lo amargo y a imaginar un mundo al revés, “de la agitación de un suspiro a la tranquilidad de un vendaval”, como se presentan los propios compositores.
Es de un grupo llamado La Kermés (http://www.lakermes.info/), una escisión de los antiguos Hechos contra el decoro y, por tanto, primos hermanos de Los Desechos.

Les descubrí en un concierto en La Sala Caracol, a lo mejor es por eso, que recuerdo la sonrisa de M. escuchándoles y lo bien que se respira arropada de amigos y amigas.
El mareo del barquero,
el abstemio más beodo,
uno que busca y encuentra
el dulce de la sal.
La humedad de la mojama,
una guerra humanitaria,
la felicidad del abandono,
el hueso de la lombriz.
No le pidas imposibles a la vida
ni un superman a este cuerpo de alfiler
que cargo tu ausencia como herida
y me duele lo que no es y pudo ser.
No le pidas imposibles a la vida,
no me pidas que te deje de querer
que aunque seamos la noche y el día
aún me sigo vistiendo con tu piel.
El maullido del perro,
el futuro del suicida,
la sinceridad del mentiroso,
el derecho del revés.
El júbilo de la desdicha,
la libertad sin pan,
la nieve en agosto,
el tiempo marcha atrás.
No le pidas imposibles a la vida
ni un superman a este cuerpo de alfiler
que cargo tu ausencia como herida
y me duele lo que no es y pudo ser.
No le pidas imposibles a la vida,
no me pidas que te deje de querer
que aunque seamos la noche y el día
aún me sigo vistiendo con tu piel.

DESCANSO

A partir de mañana seré una persona privilegiada: podré descansar un poco, dormir, charlar sin tener que preocuparme del reloj y la posibilidad de recorrer el cosmos durante una semana entera.
Agotadora esta época de trabajo intenso, catarros varios, con resaca electoral, movilizaciones feministas, cargas emocionales…, etc.
Una pena que en vacaciones no podamos dejarnos la conciencia social en casa, al menos durante unas horas, pero bueno… intentaré desconectar del mundanal ruido y volver con ganas renovadas.