Nueva etapa

Bienvenidas y bienvenidos a mi nueva casa. Como veis, me he mudado. La decisión no ha sido fácil, llevaba años rumiándola y había llegado el momento, lo notaba, había “unnoséqué” cuando entraba en el antiguo blog que no me hacía estar a gusto, un “algo” que me pinchaba y me pedía una transformación. Huellas, que nació en blogger y que, en ocasiones, he sentido que tomaba vida propia, es como un hijo molesto o un apéndice que te demanda diferentes necesidades según transcurren los años. A veces le dejo llorar en una esquina hasta que se calla de puro cansancio y otras, no me queda más remedio que hacerle caso y atender sus exigencias. Así es como hemos llegado a wordpress, pero con un añadido decisivo: el software libre.

Así que, desde este momento, tal y como me ocurre en mi vida personal, también quiero asumir este nuevo reto en la red. Se supone que el aprendizaje debe ser continuo, intentaré gestionar Huellas con los nuevos instrumentos que tengo a mi alcance, también os pido un poco de paciencia ante mis atropellos, que seguro cometeré.

En el siglo pasado, Richard Burton, un explorador británico de tierras africanas expresó que el momento más alegre de la vida de un hombre es el de la partida de un largo viaje hacia tierras desconocidas… Algo parecido siento al abrir esta nueva etapa bloguera. Así pues, estás invitadx a participar en esta casa o bien, si lo prefieres, asómate por aquí de vez en cuando, si te coincide de paso, o cuando tengas algo de tiempo. Tu visita será de gran agrado, como antes.

Pasa, la puerta está abierta 🙂

Crisis vs. guerras

La semana pasada fue un gustazo escuchar a Arcadi Oliveres i Boadella, un activista por la paz y la justicia social, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nos habló de algunas cuestiones relacionadas con la crisis alimentaria, los medicamentos y las farmacéuticas y la escasez del agua. De entre todos los capítulos, expuestos con maestría y, sobre todo, con elocuencia, incapaz de aburrir a nadie, una de las temáticas que trató fue la maquinaria de guerra y su crítica de cómo los países gastan sus presupuestos en los Ministerios de Defensa, cuando las necesidades sociales, sin embargo, son otras muy diferentes.

Los presupuestos de Defensa se distribuyen en personal, mantenimiento e inversiones (I+D,  instalaciones de bases militares, excavación de caminos, armas…) El presupuesto militar se aprueba, como todos los presupuestos ministeriales, cada año. Para elaborarlo no tienen en cuenta el incremento o desaparición de enemigos, sino que toman de referencia las partidas del año anterior, por inercia, para seguir una línea continuista, sin cuestionamientos incómodos y por modernización tecnológica.

Todo esto hace crecer el gasto militar inconmensurablemente hasta llegar a un billón y medio de dólares al año. En España, el gasto militar supone 54 millones de euros diarios, de los cuales 27 millones salen directamente del Ministerio de Defensa y el resto está “escondido” en partidas de otros ministerios. Por ejemplo, la construcción de un avión pertenece al Ministerio de Industria; la construcción de una base militar se hace pasar por Obras Públicas… ¿Por qué? Porque el gasto militar está mal visto por la ciudadanía y más en tiempos de crisis. Para más inri, el Ministerio que menos cumple sus números presupuestados a final de año es el de Defensa, esto ocurre desde hace veinte años atrás, desde la entrada de España en al OTAN.

En cuanto al personal, en el mundo hay 22 millones de militares. ¿Para qué sirven? Nos dicen que para labores humanitarias, sin embargo, Naciones Unidas asegura que para este tipo de emergencias serían suficientes 400.000 soldados. Sin ir más lejos, el ejército español cuenta con 170.000 soldados, de los cuales 20.000 realizan labores humanitarias. ¿Y los 150.000 restantes?

También es curioso el gasto en investigación científica para fines militares. Una pequeña parte de lo que se investiga es la que se vuelca al resto de la sociedad. Lo demás está sacralizado, no se filtra, más de la mitad de las investigaciones militares nunca se hacen públicas por motivos de secreto. Entonces, ¿de qué nos sirve ese pago tan cuantioso si la población nunca vamos a ser lxs beneficiadxs? 

Cuando escucho este tipo de informaciones, me autoafirmo en la idea de que la estupidez humana es infinita. Poblaciones de millones de personas estamos en un juego donde realmente no movemos ficha ni somos protagonistas, sino meras marionetas al servicio de unos pocos que sí les interesa este juego de la guerra. ¿Y si el norte abandonara definitivamente el comercio de armas con el sur? ¿Y si dejaran de investigar sobre bombas y no enrolaran adeptxs para matar a gente? ¿Y si pensaran en formas más optimas de convivencia y en técnicas de negociación? No sé, a lo mejor ya no seríamos seres humanos…

 Para más info visita In.Ci.So. Instituto de Ciencia Social Crítica

Día Mundial del VIH/Sida

Víspera del 1 de diciembre, Día Mundial del VIH/Sida. Por fin datos actualizados sobre las transmisiones del virus recién publicados por el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, unos números que, de alguna manera, evalúan nuestro trabajo. Y siento que no sacamos buena nota. También son muchas las autocríticas vertidas entre profesionales y activistas que trabajamos con un mismo fin, la prevención y la salud sexual.

El Informe de Vigilancia Epidemiológica del VIH/Sida en España revela que las transmisiones continúan in crescendo, no es novedoso. De los 2.907 casos diagnosticados en 2010, un 46,1% de los diagnósticos pertenece a hombres que tienen sexo con hombres (HSH) y un 33% del total corresponde a personas heterosexuales. Mientras que la tendencia en HSH es al alza, la transmisión heterosexual se estabiliza, pero no disminuye claramente, como ocurre entre las personas usuarias de drogas inyectables.

Tampoco podemos detenernos para fustigarnos. Especialmente esta noche que comienzan los actos conmemorativos y mañana, serán momentos para ofrecer nuestro recuerdo a aquell@s cuya vida fue arrebatada por el Sida. Será el momento de aunar más fuerzas si cabe y gritar cada vez más alto que esta pandemia existe, que está más cerca de lo que pensamos y que es cosa de todos y todas. Que si el VIH no discrimina por clase social, género, procedencia ni edad, por qué hay tanta gente olvidadiza que piensa que esto no va con ell@s, incluidas nuestras autonomías, que cada vez están dedicando menos recursos a la prevención del VIH.

In Memoriam.
(Y, si quieres, visita la web “Retrátate ante el VIH”, una campaña de solidaridad con las personas seropositivas)

El niño pequeño

Os copio este cuento… que invita a la reflexión sobre el sistema educativo y sobre su deconstrucción, para poder inventar otro sistema válido, integrador, creativo, reflexivo y mucho más libre.

Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Una mañana la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba mucho dibujar de todo: vacas, trenes, pollos, tigres, leones, barcos. Sacó su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra le interrumpió: “¡Esperen! Todavía no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores”. “¡Qué bien!”, pensó el niño. Le gustaba hacer flores, y comenzó a dibujar algunas muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra intervino de nuevo: “¡Esperen un momento! Yo les enseñaré cómo se dibujan las flores”. Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. “Ahora”, añadió la maestra, “pueden comenzar”. El niño miró la flor de la pizarra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero guardó silencio. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde.

Otro día la maestra dijo: “¡Hoy vamos a modelar con plastilina!”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve, ratones, carros, camiones. Empezó a estirar y amasar su bola de plastilina. Pero, al momento, la maestra interrumpió: “¡Esperen, aún no es tiempo de comenzar! Vamos a hacer un plato”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño.

Le gustaba modelar platos y empezó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra le detuvo de nuevo: “¡Esperen, yo les enseñaré cómo!”. Y les mostró cómo hacer un plato hondo. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos pero no dijo nada. Sólo modeló otra vez la plastilina e hizo un plato hondo, como la maestra había indicado.

Muy pronto el pequeño aprendió a esperar a que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada por sí solo.

Pasó el tiempo, y el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. El primer día de clase, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño, y esperó a que la maestra le dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada. Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado le preguntó: “¿No quieres hacer un dibujo?”. “Sí”, contestó el pequeño, “pero, ¿qué hay que hacer?”. “Puedes hacer lo que tú quieras”, dijo la maestra. “¿Con cualquier color?”, preguntó él. “¡Con cualquier color!”, le respondió la maestra. “Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¡cómo sabría yo lo que hizo cada cuál!”, añadió. El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde.

 “El niño pequeño”. Helen Buclelin.

Cuando el mundo da vueltas al revés…

Ahora me acuerdo muchas veces de un libro que he mantenido perdido en mi memoria durante muchas años. No sé por dónde andará, imagino que en alguna caja del desván de mis padres. Se titula “Mercedes e Inés o cuando la Tierra da vueltas al revés” de Consuelo Armijo. Un título intensamente descriptivo para los tiempos que corren. Se trata de un libro infantil, pero no es un cuento, sino la historia de cómo una niña llamada Inés se hace amiga de Mercedes, una señora a la que se le ocurren todo tipo de cosas absurdas. Y, junto a ella, lo más sorprendente, grotesco o surrealista podía suceder. Es una historia genial, rebosante de fantasía e imaginación. Y recuerdo cómo mi maestra de… 4º ó 5º de E.G.B. se desternillaba de risa cuando leíamos en voz alta, en esas clases de lectura, alguno de los capítulos. Le encantaba su protagonista, Mercedes.

Y lo curioso es que a veces, muchas, más de las que me gustaría, siento que nosotros y nosotras estamos encadenados de alguna manera a esa historia, dando vueltas al revés. Sólo que en nuestro caso, no nos acompaña ninguna niña pizpireta ni ninguna señora resuelta con ideas de perogrullo. Ni tampoco hace reir, sino que produce una tristeza abrumadora, una pena insondable y profunda decepción. Eso me ocurre cuando abro la página cada mañana de alguno de los periódicos que suelo leer, pero hoy, más que otros días, no sabría decir por qué, tal vez por el hastío de varias semanas leyendo sobre lo mismo. Las noticias sobre tramas de corrupción nacionales e internacionales son las reinas de la actualidad. Crisis y más crisis con sus correspondientes reformas. Desahucios injustos y una banca devoradora de humanos. Televisión sensacionalista y cutre…

Como diría el gran Gandalf el gris, “aciagos tiempos nos ha tocado vivir”.

Mayo de 2011

A mí también me pasaba. Estaba hastiada y rabiosa. Con lo peleona que soy y, desde hace tiempo, me sentía en un cierto letargo, no creía que las cosas fueran a cambiar por mucho que me enfadara, había perdido la esperanza y no estoy hablando de la Aguirre que, por desgracia, no la perdemos de vista ni a tiros.
Recortes sociales fuera del programa del gobierno, un gobierno que en el momento crucial no se ha atrevido a liderar una política alternativa en Europa que no fuera el voraz capitalismo neoliberal dictado por Alemania y el FMI ¿Qué ha sido del intervencionismo económico del que hablaron al comienzo de la crisis? Y esto, seguido de indignantes inyecciones millonarias  a la banca. En los medios, el PP y el PSOE siempre a la gresca, aburridos, sin nuevas propuestas que no fueran “sí bwana” a los mercados; una Comunidad de Madrid con unos servicios “públicos” deteriorados, especialmente la sanidad y la educación, y donde es cada vez más difícil vivir; equilibrios infinitos para llegar a fin de mes, un Alcalde faraónico que inventa una ciudad para el mercadeo, para las empresas privadas, para el turismo y no para sus habitantes… 
Tramas de corrupción tapadas con mentiras, provocando sólo que queden aún más en evidencia, si cabe; un estilo de vida en la que sólo es posible la sumisión a los poderosos, donde falta el tiempo para disfrutar con l@s nuestr@s, para pensar y reflexionar qué es lo que queremos, para ser críticos y actuar.
Son muchas las tonterías e incoherencias que he estado escuchando desde los medios de comunicación estos días sobre los movimientos 15M. Un movimiento social que ha comenzado a trabajar propuestas concretas, que no es sólo una pataleta. Pero los medios y los políticos aún no se han enterado de qué va esto.
Sin ir más lejos, Gallardón ha dicho esta mañana que no ha fallado el sistema, sino el gobierno. Que noooo, chico, aún no te has enterado. Creo que si el PP hubiera estado en el poder el resultado hubiera sido el mismo o aún peor. Porque representan un sistema injusto y lo legitiman, les parece válido, no promueven otro tipo de políticas que no favorezcan siempre a los mismos. Porque la mayoría de la clase política sólo se mira el ombligo y no tienen ni idea de cuál es la realidad de la calle. No trabajan por el bienestar común, sino por suyo propio. ¡Si lo antiguos filósofos griegos levantaran la cabeza!
En la Puerta del Sol estos días he visto mucha gente joven pero también de todas las edades, jubilados, de treinta y tantos, cuarenta y tantos, cincuenta y tantos… Estamos tod@s. Yo mismamente no sé si cumplo el perfil que ya han dibujado en los medios de comunicación. Tengo treinta y pocos y soy del grupo muuuy privilegiado de tener trabajo, además, uno que me gusta y en un sector que yo misma he elegido. Soy una suertuda, puede ser. 
Dicen que la gente que se concentra en las plazas piden la abstención. En mi caso (que es el de muchas personas que están o han estado en Sol) he votado desde la mayoría de edad, hasta en las europeas, que hubo una abstención amplísima. Siempre he votado al mismo partido, uno minoritario, que si leéis algún post de más abajo, sabréis cuál es. Y no me guste el sistema, es injusto, atropella a los más vulnerables, no es humanista sino pesetero a más no poder; sin unos valores éticos: para conseguir pasta, todo vale. Fomenta la competitividad, la envidia, los altercados, la desconfianza, las angustias de qué vendrá mañana… Una mano invisible que maneja nuestras vidas a sus antojo como meras marionetas. Y es que nos adormece para que no le demos problemas; mientras consumamos, todo está bien, así no molestamos, cualquier cosa que pensemos que se sale de “lo normal” es duramente criticado, exterminado antes de su florecimiento. 

Me pregunto, ¿qué hay de peyorativo en ser antisistema? Sin embargo, dedican horas de tertulia a desprestigiarnos. Aquí os dejo un artículo de Juan Carlos Escudier sobre “los antisistemas”, donde está francamente bien explicado. Las personas que hemos estado y que volveremos a Sol, que nos concentramos durante unas horas, todo el día o simplemente un ratito, el que se puede, para apoyar este movimiento social, son muy heterogéneas, pero me temo que se caracteriza por ser crítico, propositivo, pacífico y fundamentalmente de izquierdas, aunque haya personas que no se identifiquen con ninguna ideología concreta. No está Rubalcaba detrás ni ningún personaje del PSOE, ni tampoco engrosa a personas conservadoras, justamente, las más contrarias a los cambios, vamos, que yo no las he visto.

Se fomenta la asistencia a las urnas, ya que es una de las escasa vías actuales de participación, pero se lanza el mensaje de que no se vote a los dos partidos mayoritarios, es preciso una mayor diversidad en el Congreso, o si lo prefieren, que se vote en blanco. Pero la movilización no es para quedarnos en nuestra casa el domingo sino para ser testigos de un cambio que se concretará en estos días mediante propuestas elaboradas en asamblea. Uno de los caballos de batalla será  la Ley Electoral.

También he escuchado que por qué no se han ido a la Moncloa, como le gustaría a Esperanza Aguirre. Pero es que no hay nada más visible en Madrid que la Puerta del Sol. Se ha perseguido visibilidad y reivindicación, fomentar las plazas de nuestras ciudades como lugares de encuentro y no como sitios de paso, tal como se ha planificado en Madrid, que se ha convertido en la ciudad con las plazas menos acogedoras de nuestro país.
Soy consciente de que no voy a vivir nunca mejor que mis padres, que la inestabilidad laboral me perseguirá hasta el fin de mis días; no sé si podré tener jubilación; no sé si conseguiré mejorar, en función de mis logros profesionales y mis responsabilidades, mi salario anual; no sé si podré ser madre y poder ofrecer a mi hij@ un mundo digno en el que vivir…  Tengo un montón de motivos imparables para estar indignada, para sentirme hastiada, para estar en la Puerta del Sol cada día y para votar el domingo en las urnas. Pero todo esto va acompañado de una gran ilusión por volver a creer que es posible otra manera de hacer las cosas.


Hablando de todo un poco, ya sabéis que tiendo al barullo, no sé si recordaréis una histórica promesa que suscribieron 189 jefes de estado y de gobierno durante la Cumbre del Milenio, en el año 2000. Para el año 2015 se supone que ese objetivo debería estar cumplido y, sinceramente, a razón de tres/cuatro años que faltan, la pobreza en el mundo no ha hecho más que aumentar.
Para más información sobre el significado de la abstención y del voto en blanco, pinchad aquí

¿Qué es copiar?

Me lo habían aconsejado varias personas, no sólo por las opiniones y el debate recogido sino porque también ofrece información veraz sobre los derechos de autor y la difusión de la existencia, aún tan poco explotada, de la licencia Creative Commons.
Estos días de descanso he podido ver, ¡por fin! “¡Copiad, malditos!”, documental peculiar y novedoso, producido llamativamente por TVE. Llamativo porque la Ley Sinde está a puntito de salir y, sin embargo, han contribuido a la realización del documental que no es precisamente un halegato a favor de la nueva ley que está por llegar. Peculiar por la estructura narrativa. El espectador hace el seguimiento sobre la marcha, junto con el narrador, de los pasos para deducir qué tipo de licencia le conviene más, aunque obviamente, desde el principio, el director está más inclinado a la posibilidad de una difusión libre. Novedoso porque nunca antes había oído hablar en una obra audivisual (que no debates televisivos o noticias de prensa), sin pelos en la lengua, sobre las ventajas y desventajas de un copyright, o de los efectos colaterales de ser socio de la SGAE, u otra organización de gestión de derechos de autor, que desde hace tiempo considero unos chupasangres…

Pero lo que más me ha llamado la atención en esas campañas contra la piratería son algunos nombres que para mi, sorprendentemente, defienden una postura que privatiza la cultura en manos de unos pocos, cuando creo que debería estar al alcance de todo el mundo, de la forma más horizontal posible. ¿Victor Manuel? ¡¡Pero si era comunista!! ¿Rosendo? ¡Qué decepción! Entiendo algunos matices del discurso, compartir no debe ser obligatorio sino lo deseable, pero me da la sensación que quienes defienden estas posturas criminalizadoras hacia el ciudadano de a pie son viejas glorias, en un tiempo atrás con un buen estatus artístico, que han visto como su cuenta corriente se ha ido desinflando. Porque los grupos y compositores que aún tienen tirón hacen conciertos y, de hecho, muchos mantienen que internet es muy democrático y, por lo tanto, existe mayor difusión de su música, álbumes que, de otro modo, no compraría el mismo número de gente que sí escucha su música en la red y se anima a ir a un concierto.

Apocalíptico, al final, José Manuel Tourné, director general de la Federación para la Protección de la Propiedad Intelectual, dice que si no se protegen los derechos de autor, no habrá nadie que quiera dedicarse a crear. Lo cierto es que desde mi punto de vista crear es, por suerte, un concepto tan amplio, que no estoy ni una pizca de acuerdo con esa afirmación. De hecho, el ser humano crea porque se le ocurren cosas, así, sin más, suele compartirlas (al menos a eso debemos educar a nuestros pequeños y mayores), pasa de manos, evoluciona, una idea u obra inspira muchas otras que llaman derivados… ¡es enriquecedor! Y eso no quita que tengan derecho a cobrar por un trabajo que realizan… no me parece incompatible. ¿Pero cuántas veces hay que cobrar por el mismo trabajo?

Parece que sólo defiende a aquellos que producen una creación con la finalidad de ser rico, entonces sería más aconsejable dedicarse en una farmacéutica a cobrar patentes de todos los medicamentos y vacunas imaginables. Mucha gente, entre la que me cuento, trabajamos por un salario, pero también hacemos muchas cosas desinteresadamente, en nuestro tiempo libre, desarrollamos  ideas que compartimos, que difundimos, que sabemos que provocan otras… y también copiamos lo que han hecho otros, lo versionamos. Mi respuesta a la pregunta “¿Qué es copiar?” sería copiar muchas veces es una puerta a la inspiración y, por supuesto, hay que citar a quien se copia.
Para visionar el documental o/y descargártelo pincha aquí. Muy buen trabajo. También te animo a visitar su blog ¡Copiad malditos! Derechos de autor en la era digital

De cómo estar demodé y soportarlo

Odio ese concepto ambiguo, que no sé quién decide, que se llama moda de temporada y que quiere dictar cómo me tengo que vestir. Igual que detesto que esa “mano invisible”, al modo Adam Smith, pretenda que todas y todos vistamos igual, nos homogenice sin tener en cuenta características propias e intrasferibles. Y me temo, lo observo todos los días, que esta tiranía afecta más intensamente al género femenino. Sin embargo, no se vive como tal, como una imposición, sino que se acata diligentemente y eso me exaspera aún más.

Y es que tengo mal recuerdo de uno de los días de la semana pasada en el que busqué y rebusqué, de tienda en tienda, desesperadamente, unos vaqueros, unos normales. Pues no, no hay, o los quieres de pitillo o los quieres de pitillo, oye, que no había manera. [Y hay que ver lo estirados que son en la cadena Mango, ¿no?] Que nooo, que no quiero ir embutida, si ya tengo de esos pantalones porque desde hace unos años es imposible encontrar otra cosa. La alternativa a los pitillo son unos vaqueros pirata, que no te llegan al tobillo. ¿Pero por qué es tan complicado? Cada año año se lleva tal cosa o cual otra y no hay forma de encontrar ningún clásico, o al menos algo fuera de lugar (fuera de lugar para la moda de temporada, claro). Inadmisible.

Menos mal que tengo una amiga con grandes ideas que me habló de una tienda cercana al rastro y que pasa totalmente desapercibida. Tiene un escaparate con ropa de profesionales (camareros, monos de trabajo, etc) y, en su interior, están atestadas un montón de cajas de cartón con vaqueros. Pues ahí los encontré, unos vaqueros, normales, ni anchos ni estrechos, ni de cintura muy baja ni alta. Lo cierto es que tiendo a los pantalones de pata ancha, pero ya he asumido que mi estilo está demodé, jeje, sabré soportarlo.

Y llegó la segunda lucha, la de la ropa interior. Increíble pero cierto. Son trágicas las pesquisas para encontrar un sujetador que no tenga miles de rellenos distintos, que no ensalce el pecho, que lo haga dos tallas más grandes o yo qué sé…  que lo convierta en todo lo imaginable en las fantasías masculinas (y algunas femeninas) menos natural. Si es que yo quiero uno que no tenga de ná, por favor, que el relleno ya lo pongo yo, que no necesito más, si yo estoy contenta con el tamaño y la forma. Pues no, que no puedes estar a gusto, que tienes que llevar uno que haga el pecho… diferente. Si ya es fastidioso de por sí el sujetador, con todo su significado cultural y que te encorseta bajo las normas de “buena chica” no entiendo por qué nos lo siguen poniendo tan difícil.

Que parece que esto de ir a contracorriente, o más bien, eso que yo creía que era tan común al resto de los mortales, de intentar ponerse lo que te es cómodo y práctico, intentando que sea lo más compatible posible con estar mona, no es tan habitual como me parecía.

Y es que me sorprendo a mi alrededor, en la calle, tacones imposibles, que su incomodidad obliga a andar con extrañas poses quedando hasta ridículo; bermudas cortísimas con medias en pleno invierno (pero coño, qué frío, ¿no?), botas altas con falda en verano, (¿no se te cuecen los pies?); escotes a punto de explotar (¿en serio eso es una oda a la comodidad?) y un sinfín de ejemplos que no sé a quién se le habrán ocurrido semejantes perversiones. Y lo peor, que una gran parte de la población hace seguimiento grotesco sin cuestionamiento alguno de lo que nos viene bien a cada una/o. Bueno, es lo que hay, ya somos mayorcitos y mayorcitas para decidir por nosotros/as mismos/as, ¿no?

[Os dejo el enlace de esta historia con moraleja titulada “El maltrato sutil“, que está relacionada con la temática del post. No estoy de acuerdo con el final de la historia: una cosa (las imposiciones sociales) no tiene que llevar necesariamente a la otra (el maltrato). No obstante, la reflexión es imprescindible para empujar los cambios.]

Hikikomori, jóvenes invisibles

Hikikomori. Aislamiento. Se trata de un fenómeno social (antisocial) que se da en adolescentes y jóvenes adultos varones japoneses, al parecer el único país, de momento, en el que se ha detectado esta dolencia.

No había oído hablar antes de ello, a pesar de que no es nuevo. Se comenta a menudo en los medios de comunicación los cambios entre los jóvenes, en cuanto al nivel cultural, que tiende a la baja. Sin embargo, las nuevas tecnologías ponen a su alcance todo tipo de información, fácil de conseguir. Se habla también del gran alcance de las redes sociales en internet y que es muy posible que las habilidades sociales individuales y la interacción social cara a cara esté mermando. Esto en nuestros países occidentales. Otra de las tendencias, es que en las últimas décadas, especialmente en los países nórdicos, la gente tiende a vivir en sus apartamentos “single” y que la familia extensa ha perdido claramente importancia.

En España el concepto de familia también ha variado, pero positivamente, hacia la diversidad, aunque existan grupos de ideología ultracatólica que no aceptan de ningún modo que se viva de una manera diferente a la que dicta la jerarquía eclesiástica, como si sólo hubiera una única forma de hacer las cosas, una única forma de vivir. Por suerte, no es así. Aunque aquí tenemos a nuestra maravillosa generación ni-ni (ni estudian-ni trabajan) de la que tendremos que responsabilizarnos en algún momento y veremos qué consecuencias sociales conllevará, nada bueno, seguro.

De este documental de la BBC, titulado “Hikikomori, jóvenes invisibles”, me chocan algunos detalles de la idiosincrasia japonesa. Por ejemplo, cómo entienden el respeto en la familia, distinto de nuestra forma de ser, en cuanto a cómo afronta uno de estos casos una familia japonesa, de clase media, aparentemente “normal” (que cada cual entienda “normal” como mejor le parezca). Los chicos son capaces de recluirse voluntariamente en una de las habitaciones de la casa, que puede ser su habitación o una sala común, sin tener ninguna comunicación con nadie. Se dedican a jugar en la consola o ver la tele. Esto puede durar años, de hecho, el tiempo que la familia se toma hasta dar la voz de alarma es de ¡cuatro años! Y que les suceda algo así en una casa es algo vergonzoso desde el punto de vista social.

La familia sigue proporcionándole la comida desde el otro lado de la puerta, aunque se haya desencadenado una gran drama familiar. Increíble la acumulación de basura en la habitación del recluso, abandonan totalmente la higiene personal y así… se convierte en una situación insostenible.Simplemente inquietante…

¿Cuáles son los valores que estamos cultivando para que esto se extienda? ¿El hedonismo y la inmediatez? Sobre esto, leí un artículo en la página La Petite Claudine muy interesante: “Leemos más que nunca pero no nos enteramos de nada, porque, como le ocurre al protagonista de Mad Men, ya sólo nos gustan los principios de las cosas. Todo lo que no nos proporciona la satisfacción inmediata de lo fresco, el subidón de lo nuevo o la velocidad de una introducción nos resulta insoportablemente aburrido.” 

¿O la feroz competitividad? No sólo la de los mercados, también en un sentido micro, por un puesto de trabajo, por ejemplo… La competencia por escalar en la empresa privada. Esto junto a la desvirtuación de la solidaridad son consecuencias del neoliberalismo monstruoso. ¿Seremos todos un poco cómplices?


Para la reflexión…

Por cierto, si queréis ver el documental sobre hikikomori, podéis pinchar aquí.

La que se ha armado

 Qué semanas de noticias tan intensas. Las dos más destacables son Wikileaks y el sabotaje de los controladores. Y a pesar de tanta información vertida por los medios de comunicación, no tengo las cosas claras ni sobre lo uno, ni sobre lo otro.

Sobre Wikileaks, de momento, poco se ha filtrado que no se supiera ya. Las opiniones de tal o cual diplomático sobre uno u otro líder o ministro, no me deja de parecer mero chismorreo. Y es que, todo el mundo cotillea sobre banalidades, no sólo Belén Esteban. Pero en absoluto me parece gravedad de estado.
El apartado que más me indigna probablemente es el de José Couso, pero es que encima, no han dicho nada que no supiéramos o intuyéramos, que el gobierno de EEUU, claramente, estaba presionando a los gobernantes españoles para tapar la boca a los familiares que gritaban justicia y que todo quedara en aguas de borrajas. No sé de dónde saca la fuerza esta familia, el caso es que el gobierno de EEUU sólo ha conseguido su propósito a medias; pero Wikileaks le ha aportado unas pruebas sin las cuales no hubieran podido denunciar al gobierno por su pasividad y su complicidad con EEUU, al fiscal general del Estado, al fiscal de la Audiencia Nacional y al presidente de la sala de lo Penal. Y este chantaje ya lo había percibido la familia de Couso hace años, ahora pueden leerlo y aportar pruebas, pero no mejora en absoluto la situación.

Es posible que el líder de Wikileaks, recientemente puesto en libertad bajo fianza, esté siendo víctima de un complot. Me creo perfectamente que tramas como las de la película “Enemigo Público” puedan darse en ese país de enfermos de poder, si seguro que piensan que ellos inventaron el bien y el mal y por eso se encuentran moralmente por encima de ambos. No sé si Assange es el responsable de las agresiones sexuales por las que se le acusa… no estuve allí para comprobarlo, pero es todo tan casual que hace sospechar.

Y me pregunto, toda esta opinión pública, enfadada y agresiva, que parece no existir el resto del año pero de repente ha cobrado vida durante la crisis de los controladores… ¿no se enfadan de la misma manera cuando azotan sus derechos laborales, cuando nos dicen que nos jubilemos ¡a los 67!? Y en determinadas comunidades autónomas, como la de Madrid, se están cargando el sistema público sanitario, la enseñanza empeora notablemente y oye… que ni mú, ni medios de comunicación abalanzándose sobre la noticia ni población histérica. Y es que desde arriba lo hacen bien, así, despacito, sin hacer ruido… y todo cuela, porque todo el mundo lo da por perdido. Sin embargo, todas las personas que esperaban y desesperaban en el aeropuerto a que le dieran una solución sobre su vuelo, seguían allí alentados, imaginando encontrarla… Tal vez hayamos perdido la esperanza de conseguir o mantener otros muchos derechos, de ahí este estado de ánimo apático y resignado.
Sin embargo, qué peligroso me parece posicionarse sin cuestionar, en el lado de las medidas extremas del gobierno. Porque sí, es posible que el comportamiento del colectivo de controladores haya sido extralimitado, es posible que el colectivo de trabajadores sea usurero y ambicioso con su salario. Un, dos tres, responda otra vez… Dígame colectivos de trabajadores que desean ver mejorado su sueldo o al menos que se mantengan sus privilegios laborales (tic tac). TODOS. Empezando por la clase política o los empresarios, que se embolsan todos los beneficios de sus empresas mientras echan a empleados a la calle “por la crisis”. Entonces me parece peligroso echar piedras contra nuestro propio tejado. Si hay un convenio, aunque esté obsoleto, pero es por el que se han regido durante este año de trabajo, que habla de unas determinadas horas trabajadas al año, eso también es razonable que se cumpla y que no se sobrepase; y ningún decretazo puede decir que si hemos estado de baja, enfermos y hemos tenido la suerte de disfrutar de vacaciones, debamos recuperar esas horas, que nos pertenecen POR DERECHO. Esas normas, son comunes al resto de trabajadores y trabajadoras, da igual a lo que te dediques. Y no creo que sea justo… independientemente de lo que me parezcan los controladores como colectivo, simplemente me estoy refiriendo a ellos como trabajadores y según las escasas armas legales.
El derecho a la información es básico para ser capaces de juzgar en mejores condiciones qué es lo que queremos y considerar que elección debemos tomar. Estas noticias bien pueden inspirar un guión de cine, contextualizado en un estado de emergencia aérea o bien en una trama de espionaje gubernamental.
Pienso que en estos asuntos no hay buenos y malos, no todo es blanco y negro, en estas cábalas los matices de colores son múltiples y las relaciones de poder, a veces tan complejas, enmarañadas, opacas e inhumanas, superan la crueldad y la ferocidad de cualquier personaje malvado de ficción.