Manos arriba, esto es un atraco

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Crisis vs. guerras

La semana pasada fue un gustazo escuchar a Arcadi Oliveres i Boadella, un activista por la paz y la justicia social, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nos habló de algunas cuestiones relacionadas con la crisis alimentaria, los medicamentos y las farmacéuticas y la escasez del agua. De entre todos los capítulos, expuestos con maestría y, sobre todo, con elocuencia, incapaz de aburrir a nadie, una de las temáticas que trató fue la maquinaria de guerra y su crítica de cómo los países gastan sus presupuestos en los Ministerios de Defensa, cuando las necesidades sociales, sin embargo, son otras muy diferentes.

Los presupuestos de Defensa se distribuyen en personal, mantenimiento e inversiones (I+D,  instalaciones de bases militares, excavación de caminos, armas…) El presupuesto militar se aprueba, como todos los presupuestos ministeriales, cada año. Para elaborarlo no tienen en cuenta el incremento o desaparición de enemigos, sino que toman de referencia las partidas del año anterior, por inercia, para seguir una línea continuista, sin cuestionamientos incómodos y por modernización tecnológica.

Todo esto hace crecer el gasto militar inconmensurablemente hasta llegar a un billón y medio de dólares al año. En España, el gasto militar supone 54 millones de euros diarios, de los cuales 27 millones salen directamente del Ministerio de Defensa y el resto está “escondido” en partidas de otros ministerios. Por ejemplo, la construcción de un avión pertenece al Ministerio de Industria; la construcción de una base militar se hace pasar por Obras Públicas… ¿Por qué? Porque el gasto militar está mal visto por la ciudadanía y más en tiempos de crisis. Para más inri, el Ministerio que menos cumple sus números presupuestados a final de año es el de Defensa, esto ocurre desde hace veinte años atrás, desde la entrada de España en al OTAN.

En cuanto al personal, en el mundo hay 22 millones de militares. ¿Para qué sirven? Nos dicen que para labores humanitarias, sin embargo, Naciones Unidas asegura que para este tipo de emergencias serían suficientes 400.000 soldados. Sin ir más lejos, el ejército español cuenta con 170.000 soldados, de los cuales 20.000 realizan labores humanitarias. ¿Y los 150.000 restantes?

También es curioso el gasto en investigación científica para fines militares. Una pequeña parte de lo que se investiga es la que se vuelca al resto de la sociedad. Lo demás está sacralizado, no se filtra, más de la mitad de las investigaciones militares nunca se hacen públicas por motivos de secreto. Entonces, ¿de qué nos sirve ese pago tan cuantioso si la población nunca vamos a ser lxs beneficiadxs? 

Cuando escucho este tipo de informaciones, me autoafirmo en la idea de que la estupidez humana es infinita. Poblaciones de millones de personas estamos en un juego donde realmente no movemos ficha ni somos protagonistas, sino meras marionetas al servicio de unos pocos que sí les interesa este juego de la guerra. ¿Y si el norte abandonara definitivamente el comercio de armas con el sur? ¿Y si dejaran de investigar sobre bombas y no enrolaran adeptxs para matar a gente? ¿Y si pensaran en formas más optimas de convivencia y en técnicas de negociación? No sé, a lo mejor ya no seríamos seres humanos…

 Para más info visita In.Ci.So. Instituto de Ciencia Social Crítica

PUNTO DE VISTA

Crónica de Francisco Delgado, Presidente de la organización Europa Laica. Artículo sobre su punto de vista, con el cual estoy de acuerdo.

La visita de Benedicto XVI ha superado, con creces, el guión previsto…  Ha llegado el día D. La semana de la “JMJ-católica” ha terminado, Benedicto XVI vuelve a Roma, a su  “Estado ficción” (sin ciudadanos, sin Parlamento, pero con miles de “diócesis y estructuras-poder” repartidas por todo el mundo) que gobierna de forma autocrática por mandato divino y desde el Pacto de Letrán con Mussolini. 

En Madrid se abrirán de nuevo espacios públicos para el disfrute general. Es el momento de hacer cuentas, balances y, también de pedir responsabilidades políticas.

Volvemos a la rutina: el paro, la bolsa, los mercados, los enfrentamientos políticos, el fin de las vacaciones veraniegas y, en muchas familias, preparar “nuevas mochilas” esta vez para el inicio del curso escolar (sin vales con fuertes descuentos, todo lo contrario). Mientras, la secularización progresiva de la sociedad seguirá su curso y el desprestigio de esta iglesia de popes, boato, soberbia, riqueza, autocracia y exclusión, seguirá aumentando, a pesar de la “obra social” a la que aluden, cuando se sienten acorralados por la razón.
 
En un blanco y negro, algo raído, el “infalible” Papa ha proclamado, una vez más, el NO: al placer, a la planificación familiar, al sexo fuera del matrimonio, al divorcio, a la homosexualidad y al matrimonio de personas del mismo sexo, a la igualdad de género, a la buena muerte… y el SI (tozudo) al celibato de los curas y a una renovada sumisión de las monjas (por ser mujeres), al mismo tiempo que ha “atizado” un peligroso fundamentalismo católico, sin que los poderes políticos y judiciales intervengan.   

Quizá porque representantes de los tres poderes y la casa real católica se han humillado, ante el jefe de una institución privada con más poder económico, que espiritual. El Estado, una vez más, al servicio de corporaciones privadas.

Y en esta corta e intensa semana han ocurrido cosas, entre otras: han caído espectacularmente las audiencias de las televisiones mientras se retransmitían las ceremonias religiosas, con el dinero de todos. Políticos de diversos colores han atacado las legítimas protestas laicas en un miserable desprecio de la Constitución. Los antidisturbios “se han puesto las botas”, hechos que habrá que aclarar, administrativa y/o judicialmente…. Se han perdonado pecados en masa y se ha escuchado el himno: “El novio de la muerte”.

Tras esta semana de exaltación política y mediática de los “valores católicos”, la presión social para construir el Estado laico, que no excluya, ni privilegie, será más fuerte y alargada que nunca, por el bien de la democracia y del Estado de derecho.  

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica   (21 de agosto de 2011)

Los misterios de Morfeo

Entre los temas que siempre me han llamado la atención, por los enigmas que encierra, se encuentra la capacidad para (re)crear mientras se duerme. Probablemente porque siendo algo tan normal, que sucede todos los días, a la vez me resulta inexplicable, emocionalmente arrollador y secretista. La mente realiza construcciones cognitivas aun cuando nosotros mismos no somos conscientes de ello, revelándose para las personas que desconocemos su funcionamiento como un centro de actividad inabarcable.

Mi personaje de miedo preferido era Freddy Krueger (lo es aún). Me flipaba la idea de alguien que tenía la capacidad para adueñarse de tus sueños y asesinarte mientras simplemente dormías. Y fantasías que comenzaban en tiernas historias se tornaban de repente en pesadillas en las que quedaban atrapados. Esa sensación de auténtica vulnerabilidad me impresionaba mucho más que ser perseguida por cualquier otro malévolo protagonista que fuera armado hasta los dientes.

Y pensaba que si Freddy Krueger regresaba, yo podía tener todas las papeletas, porque soñaba muchísimo hasta hace un año; pesadillas de todo tipo y también, por suerte, alguna que otra historia que no tiene que ver con el miedo, aunque de esas recuerdo muchas menos. Hasta he colgado cerca de la ventana el atrapasueños, ¿será que funciona? He leído que todo el mundo sueña entre cinco y seis veces durante la noche, cuántas historias sobrevuelan la ciudad en las horas nocturnas… Cuántos momentos en los cuales el inconsciente es libre, sin moral enjuiciadora ni educación adquirida.
ORIGEN es la película que vi hace un par de meses cuya trama gira en torno a la construcción de los sueños, con trabajados efectos especiales. Me gustó mucho y, sinceramente, me importa poco si el guión deja cosas pendientes o mal explicadas, ya que el mundo onírico no tiene por qué seguir las normas del mundo real. Lo que más me llamó la atención es que los personajes se introducían en los sueños con la intención de colarse en el subconsciente de una persona y así cambiar sus ideas… El detalle de poseer un símbolo material, que nos permite distinguir mediante el tacto y su uso si ya hemos despertado… o bien continuamos en un “camino real hacia el inconsciente” como describiría Freud. Parece que entre sueños también es posible perderse… y proyectar.

Porque esto es África…

Había escuchado tararear hace un par de semanas una canción que contenía la frase “porque esto es África”, pero no la relacioné con nada, no tenía ni idea de que fuera el “himno” del Mundial de fúrgol fútbol. Últimamente veo poco la tele y aunque leo los periódicos digitales, hay secciones que me salto, una de ellas (para bien o para mal) es la de deportes. Así que ayer escuché por vez primera la canción entera de Shakira, que he de admitir que me pone de muy mal humor (la canción, no ella, bueno a veces ella también pero no es personal, es más bien político, en concreto por la familia de su marido, jeje). ¡Ah! Pero en contraposición, lo que sí me gustó es el anuncio del Mundial en la cadena Cuatro, con la imagen del chico enfrentado al tigre ¿o era un león?
El temazo hipercomercial se titula Waka-waka, ¡somos unos puñeteros desgraciados blancos, pobres en vocabulario en general! Como el programa aquel sobre animales que presentaba Consuelo Berlanga, Wakuwaku. Hay algo en esto que me disgusta y me altera, no puedo evitar tenerle desde ya manía a la canción. Anda que no hay palabras en los mil dialectos africanos (al menos once son las lenguas de Sudáfrica), para elegir algo tan simplista dirigido especialmente a los occidentales, claro, que Waka waka no debería representar mayor problema de pronunciación ni de bamboleos de caderas cuando se trate de bailarla. Y anda que no se había podido elegir a algún músico africano, internacional, que represente “un himno” para el Mundial. Porque aparte de fútbol, así aprenderíamos más cultura africana, que nos viene a todos muy bien más conocimientos sobre lo ajeno, que nuestro etnocentrismo es nauseabundo.

Para eso es la primera vez que se celebra un mundial de fútbol en un país africano. Y es que Sudáfrica, aparte de sede del Mundial, es muchas cosas más, también uno de los países con mayor tasa de infecciones de VIH, con casi 6 millones de personas que viven con el virus y un país donde reinan grades desigualdades, pero esto no es ninguna primicia entre los países capitalistas.

  
Qué le voy a hacer, no me gusta el fútbol y, aunque soy roja, no me importa mucho el destino de “la roja”. Si pierden en cuartos de final no lloraré ni me sentiré triste y, si son campeones, pues mira, eso que se llevan, ¿no? No les deseo ningún mal.
También pienso que eso no quita que un fenómeno deportivo como este lleve algo de alegría y que permita abandonar los problemas durante un par de horas, no podría condenar eso, pero hay algo que me continúa rechinando. Escuché en la radio hace unos días que no sé cuántos mil españoles estaban dispuestos a dar dinero a cambio de que España gane el Mundial, flipé, con la que está cayendo…  Pero sin embargo permanecen autómatas, sin brindar solidaridad a un montón de motivos mucho más habituales e injustos. Porque al final, el funcionariado no es quien peor está en cuanto a condiciones de trabajo ni mucho menos, sino la empresa privada, que saben que son los reyes del mambo y que la clase obrera está muerta de miedo y pasará por el aro casi a cualquier precio. Nosotros, los obreros, los trabajadores, sí que no jugamos en el mismo equipo.
Os invito a leer un artículo que me ha gustado especialmente “Espejos de Sudáfrica”. Porque esto sí que es África…

Noticiero cómico

He leído estupefacta la siguiente noticia sobre Javier Krahe, pinchad aquí o bien ahí.

Parece la versión surrealista del mundo, un cómic, una inocentada que suelen gastarse los medios de comunicación. Pero me da que no, que va en serio, pero os seguro que me ha costado ser consciente de lo que calamitosamente encarna esta sentencia, en especial para aquellos que nos gusta hablar sobre temas muy diversos, opinar, recrear, ya sea con palabras o en imágenes. ¡Qué peligro! Porque como nos topemos con alguien que considere que hemos atentado contra sus sentimientos religiosos, ¡date! ¡Sentencia millonaria que te crió! Y la cosa no está para pagar esas cifras, que estoy ahorrando para poder irme unos días de vacaciones en detrimento de la reforma que necesita el baño de mi casa, había que elegir.

Para empezar, inculta de mi, desconocía que existiera un artículo de este tipo en el Código Penal, obsoleto y aberrante. ¿Pero no habíamos quedado en que este país es laico? ¿No habíamos quedado en que existe libertad de expresión? ¿No nos habían dicho que el humor es muy español? Sí que están susceptibles las esferas retrógradas, pero sobre todo ¡que poco sentido del humor! Y cuándo me ofenden a mi con sus campañas… ¿a qué artículo del C.P. debo apelar? No digo más que me empapelan.

Pero mi estupor noticiero no termina aquí. La Ministra de Igualdad ha dicho que “los anuncios de relax son ilícitos” y que las mafias están detrás de estos anuncios. Con expertas así, quién necesita soluciones adecuadas. Si es que últimamente los parlamentarios son la leche, lo mismo te hacen un recorte de salarios, que conocen a la perfección la industria del sexo. Dice Aído que le parecen sexistas (y eso que hay anuncios tanto de prostitución masculina como femenina); que atentan contra los derechos de la mujer (¿? derecho a un trabajo, derecho a calidad de vida, derecho a mantener a tu familia si es que la tienes, derecho a ganarte la vida honradamente… ¿de verdad atentan contra los derechos de la mujer?) Según la Ministra implican trato vejatorio (¿por? Cuando vas al fisio, por ejemplo, a que te den un masaje, ¿tratas con desprecio a la persona que lo hace? Tu mirada, Bibiana, está muy sucia); y, por último, que contribuyen a dar una imagen sexista. En este caso habría que quitar la mayoría de programas de la televisión, habría que extirpar muchas escenas de cine, quemar libros… porque el sexismo está en todas partes, como el tipejo de esta mañana, que cree que puede decirme cualquier gilipollez que se le ocurra relacionada con mi cuerpo, ¿quién le ha dado ese derecho?

La última noticia disparatada de esta tarde es la de una sentencia de 14 años de cárcel para una pareja homosexual de Malawi. Y el juez asegura que les da un castigo ejemplar para que sus hijos e hijas no sigan su comportamiento. Sin comentarios. ¡Qué mundo! Cre que va a estallar ya… 3….2….1…………piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

El malvado síndrome de Peter Pan

Dicen los libros de psicología que suele afectar mayoritariamente a los hombres pero que las mujeres tampoco se libran de algunos de sus síntomas. Conozco a más de una persona que se jacta de ser un Peter Pan y que vive cómodo/a escondiéndose tras esa figura, sin aceptar ni quién es ni qué coño quiere hacer con su vida, aparte de esperar a no se sabe muy bien qué.
Qué pena. Pero además, lo que peor me parece es que socialmente se les excusa, “bueno… es que ya sabes cómo es!“, “él/ella es así”, como si con estas frases ya estuviera todo dicho y por eso mismo a esas personas debemos exigirle menos que al resto del mundo. Como si fueran cortitos de cabeza, que puede ser, no quiero ofender a nadie pero si alguien se siente así, que deje de leer esta entrada y así no saldrá dañado/a porque voy a  hacer una crítica voraz a los/s Peter Pan, que encima sé que son susceptibles de narices.

Y me molesta también que los medios de comunicación a nuestro alcance como, por ejemplo, los anuncios de televisión, fomenten estos estereotipos y sean transmisores de figuras que tienen poco que ver con la responsabilidad, la madurez y el crecimiento personal. Trabajamos en contra de estereotipos, no sólo de género, desmontándolos, contraponiéndolos, demostrando que se puede estar de muchas formas distintas en el mundo, no hay un sólo modelo ni dos sino cientos y todos igual de válidos, mejores que los que se nos han vendido tradicionalmente.

Si queréis ver un claro ejemplo estereotipado, podeís pinchar aquí. En ese anuncio de la cerveza Voll-Damm, el señor se queja de que, claro, una mujer quería que él fuera más normal (trabajo normal, perro normal, deporte normal…) No sólo me parece machista y pone a la pareja (en este caso, una mujer) como la persona non grata que pretendió cambiar todas esas hermosas cualidades del bebedor de cerveza Voll-Damm y que muestra esa puñetera obsesión por no tener ataduras. ¡Vete con tu madre, tronco! La gente que en algún momento no hemos tenido ataduras, ni de trabajo estable, ni de familia, ni de pareja, ni un hogar que mantener… nada hemos tenido, ni raíces que nos digan a dónde pertenecemos ni esa fortaleza para mantener sanamente esas ataduras que tanto miedo dan a otros, vincularnos a la vida.

A Peter Pan no le salían arrugas, ni se ponía enfermo y siempre tenía una compañera volando a su lado, esto en el cuento… En la vida real, dudo mucho que eso pueda ser así. Entre otras explicaciones y, sin entrar en valoraciones morales, nos topamos con la fuerza de la gravedad (también dícese de las cosas que caen por su propio peso).

Inequidad y alineación

Qué depresión la de anoche. Llegué fundida a casa y cuando enciendo la tele (24h TV) esperando el resumen de la jornada parlamentaria, plagada de noticias preocupantes, tuve una sensación de vulnerabilidad inmensa. Sin nombrar el tema de Garzón y el de Camps, otras dos de las crónicas del día de ayer.

No es exactamente por las medidas económicas liberales que ha tomado el gobierno, sino por la sensación de que siendo consciente de que no se corresponde con la línea política y social general que ha llevado en estos últimos años, aún así, por encima de un gobierno elegido democráticamente, que no ha sido ninguna panacea pero es muchísimo mejor que tener a Rajoy y sus secuaces robando para la Gürtel, la salvaguarda del sistema capitalista neoliberal está por encima de TODO. Así lo manifiesta EEUU y Europa. El lobby empresarial europeo y mundial ha hecho su trabajo y les ha salido bien. El ajuste anunciado por Zapatero tiene un nivel macro, sobrepasa nuestras fronteras, viene de un nivel superior, pero no se llama Dios sino FMI. Y éste se salta cualquier valor democrático de un país. Y si se quiere liderar otro tipo de política, es decir, saltarse las normas impuestas, ya sabes lo que hay: una inmensa soledad. Y ningún país quiere quedarse solo, ya nos muestran los escarmientos en cabezas ajenas.

Tienen a todos los trabajadores muertos de miedo, a su merced, y además debemos honrar a Mr. Capitalismo, por permitirnos pertenecer a ese porcentaje que sí que tiene nómina a final de mes. Es un sistema tan pervertido y tan monstruoso… que me deja paralizada . Y mira que soy peleona, pero hay momentos en que de verdad tienes esa sensación de que no puedes hacer nada contra el gigante, que todo está tan interiorizado entre la población, que el MONSTRUO tiene tentáculos por todas partes y que el bloqueo no te deja ver qué deberías hacer, a nivel individual y colectivo, de qué parte ponerte, porque parece que va a dar igual. ¿Huelga general? Pues no sé si es la respuesta adecuada… ¿Debilitar más al gobierno para dejarle a Rajoy en bandeja una moción de censura? No, gracias. Pero si se convoca, tal vez deba estar, lo convocará la clase trabajadora a la que pertenezco, la secundarán los más afectados y desfavorecidos… y creo que ese sería mi lugar.

Sin embargo, hace unos meses, cuando saltó la crisis de las cajas de ahorros, se comentó la posibilidad de hacer una reforma del capitalismo, un modelo más intervencionista… Opino que es una propuesta más que necesaria…. imprescindible, incluso que habría que ir mucho más lejos…. Ahí se quedaron las intenciones. Es más, todas las medidas económicas que se han tomado desde entonces refuerzan este sistema que hace mucho ha sobrepasado el límite de lo injusto y falto de escrúpulos, habría que inventar nuevas palabras para calificarlo. No sé, es la sensación de que si no se da (más pronto que tarde) una auto-destrucción (por favor, que sea lo más rápida posible), jamás cambiará nada. Lo malo es que en esa hecatombe, caeremos todos, no sólo quienes provocan estas condiciones de miedo, crisis y pesimismo, aquellos que tienen como su mayor preocupación es que en vez de ganar tropecientos mil millones, ganarán algunos menos.

Qué más tendrá que pasar…   Parece una broma, como si leyera un cómic de superhéroes en el que el mundo está tan mal que se hace necesaria su aparición, sin más dilación, haciendo una entrada triunfal en la historia.
Qué absurdo y sin sentido es este mundo, en el que las personas pierden su vida por cuestiones materiales, que nada tienen de nobles.

Con estos escenarios, regreso de cabeza a los artículos y libros de autores que han hecho del pensamiento crítico y del marxismo una teoría válida por el cuestionamiento continuo de esta mierda de sistema y los efectos augurados, cumplidos, uno a uno. Quien diga que lo que está pasando en estos dos últimos años de crisis, esos a los que se les llena la boca diciendo que es la peor crisis en 80 años y era imprevisible, que defienden que no estaba escrito, MIENTE. Pero claro, no interesa ni su difusión, ni que la gente lea. ¿Por qué? Aquí está una posible respuesta:

“No hay que ser ingenuos. La crisis no es una patología que esporádicamente afecta al capitalismo. En el capital, la crisis no es un episodio del que uno se recupera para regresar a la norma. La crisis es el estado normal del capitalismo. El capital disfruta, vive y se nutre en la crisis.” Alejandro Nadal.

MUNDOS MÁGICOS

La utopía está en el horizonte. Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos, y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que camine, nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve: para caminar.
Eduardo Galeano
Eduardo Galeano publicó en 1998 el libro Patas arriba, la escuela del mundo al revés, creo que fue el primer libro suyo que leí. ¡Qué suerte que aún nos quede Galeano! Este título iba asociado para mi a aquel libro de la infancia que me había costado entender al principio, el de Mercedes e Inés o el mundo dando vueltas al revés (Consuelo Armijo, Ed. Noguer. 1987), donde la protagonista, Mercedes, y una niña llamada Inés disfrutaban los sucesos humorísticos más absurdos y surrealistas posibles en un mundo que giraba justo al revés de como lo entendemos. Y me gustaba pensar que las cosas podían ser totalmente diferentes a como se nos mostraban, soñar e imaginar es lo que salva a los seres humanos de la desesperanza. Y para momentos históricos angustiosos, inciertos y perplejos, similares al actual, aunque seguro que siempre pueden ser peores, en los que no se nos permite la conquista de otros ámbitos, es vital imaginar y soñar. Costumbre que no he abandonado, pero que no siempre recuerdo desarrollar.
Galeano argumentó la elección del título de su libro con la atmósfera creada por Charles Lutwidge Dodgson, más conocido con el seudónimo de Lewis Carrol en Alicia en el País de las Maravillas. Y es que siempre me han privado aquellos libros y películas que eran capaces de recrear mundos imaginarios donde las cosas no son lo que parecen y donde puedes evadirte de la cruda realidad gracias a una llave narrativa que te cuela por una pintoresca rendija secreta que sólo está en tu mente. Así es en la Tierra Media de El Señor de los Anillos, en el mundo fantástico de La Historia Interminable, en el planeta Pandora del mundo Avatar, o el universo medieval de Olvidado Rey Gudú, en este caso, obra de una autora española, Ana María Matute.
Son muchos los ejemplos y los que aparecerán recreando mundos nuevos e imposibles, de los cuales ni intuimos su existencia, como los juguetes que toman vida propia cuando no estamos (Toy story) o los seres denominados Los diminutos que habitan nuestras casas sin que nosotros seamos conscientes.
He leído hace pocos días una noticia sobre la llegada de un mensaje en una botella tirada al mar hace más de treinta años. ¿No es realmente sorprendente? Y, sin embargo, a pesar de lo imprevisible del desenlace de esta historia aún desconocemos qué es lo que decía el mensaje escrito… ¡mejor! No me gusta que nos lo den todo mascado, nos consientan un rincón para imaginarlo.
Esta noticia parecía el guión de una de esas películas que nos hacen viajar en el tiempo o a mundos alternativos al estilo Stardust, Regreso al futuro o la posibilidad de acompañar a la mismísima Mary Poppins a dar un paseo por el parque para hacernos amigos de un tal E.T. que está obsesionado con llamar por teléfono a su casa. Hay que reconocer que Steven Spielberg también ha sido un gran cocinero de aventuras y pensaba que no podía haber un director como él ni las historias jamás serían mejor contadas. Bueno, por suerte, me equivoqué, jeje. Por no hablar de aventuras mucho más recientes y sofisticadas como la trilogía de Piratas del Caribe o volver a las clásicas atravesando el camino de baldosas amarillas para conocer al Mago de Oz.
Estimular la imaginación creo que es imprescindible. No defiendo que se deba vivir en una realidad paralela, pero fantasear te hace recrear e idear cosas que tal vez puedas hacer realidad si antes las has tejido en sueños. Y creo que esto es necesario en cualquier esfera, desde lo micro, como imaginar un viaje con la pareja o con tus amigos, vislumbrar un lugar distinto donde construir un hogar… hasta cuestiones macro sobre vueltas al mundo, para ponerlo patas arriba, eliminar con un soplo potente aquellos valores dignos de destierro para disfrutar en otro mundo de amigos asombrosos y aventuras inverosímiles… inverosímiles sólo para los demás.

Desayuno con diamantes

Viernes. Otra vez cabreada al trabajo. Razón: síííí, de nuevo las Cartas de los Lectores del periódico 20 minutos. Una de ellas, titulada “Crucifijos fuera de las escuelas”, no era lo que parecía en su titular sino que su autora defendía que “Ahora bien, el Tribunal de Estrasburgo se refiere únicamente a la presencia obligatoria de crucifijos en las aulas, pero no a la presencia democráticamente decidida, por mayoría. El procedimiento a aplicar podría ser el siguiente: si nadie reclama, se seguiría la tradición del centro, dejando las cosas como hasta ahora. Cuando haya alguna reclamación, se someterá al criterio de los alumnos, que por votación decidirán demcráticamente si se mantiene o no. De esta manera, las minorías aprenderán a adaptarse a las tendencias mayoritarias. Esto en cuanto a los colegios del Estado, puesto que los privados han de poder establecer las reglas según su ideario”.

Si es que los peperos son todos iguales, porque no necesito ver a la señora meter la papeleta en la urna para saber lo que vota religiosamente. Se les llena la boca con la palabra DEMOCRACIA, de la cual desconocen su completo significado y lo pervierten, además de pasarse por el forro el respeto a las minorías. Isabel Cortés, “premio carta a la tolerancia”, ha pasado por alto que la finalidad intrínseca al concepto de democracia es la de salvaguardar los derechos de las minorías, derecho que muchas veces se viola impunemente por el “bienestar mental” de la mayoría, que esto de respetar la diversidad se nos da un poco mal. Si es que pasa no sólo con la religión, sino con la orientación sexual, la política, la actividad económica que desarrolles… y cualquiera que viva bajo unas normas diferentes a las establecidas (pero siempre desde un punto legal y sin hacer daño a nadie, eso se da por entendido).

Pero mi indignación no acababa aquí, sino que una persona llamada Maite, firmaba otra carta que me daba risa, trataba el eterno debate sobre la inmigración: “[…] en mi entorno tengo amigos inmigrantes que actualmente están en la misma situación económica que yo y gozan de unas ayudas que yo, por ser española, no tengo.
Creo que España es un país que no trata tan mal a los inmigrantes como se dice o se hace ver. Sí es cierto que existen empresas que los explotan; yo, personalmente, también me he sentido explotada por alguno. ¡No dramaticemos, por favor!”

Total, que nuestros vecinos inmigrantes, deberían darnos las gracias con la mano en alto cada mañana por dejarles permanecer en Arriba España, así como no se nos ocurre para nada fomentar una solidaridad obrera y reivindicar derechos laborales tan antiguos como el pan. Ellos que vayan por su lado (llevándose todas nuestras ayudas caritativas de este, nuestro país) y nosotros, que también nos explotan, por otro. El “enemigo” común, si es que hay que llamarlo así, no es el empresariado (alabados sean) que se aprovecha de la coyuntura economica y de la vulnerabilidad de ciertos colectivos, sino que la culpa es de los inmigrantes. Si es que esto… ya lo sabíamos todos.

Maite, guapa, ¿por qué no me haces un favor? Móntate en una patera y luego cuéntame la experiencia por carta. (¡Andaaaa! Qué buena idea para el programa 21 días.)