¿Quieres libertad de expresión?

Me uno a esta campaña que he visto en el blog de César Calderón.

Vivimos tiempos oscuros, tiempos de ataques a la libertad de expresión que se han acentuado con el despido de los últimos vestigios de independencia en RTVE Y Radio Nacional, tiempos de televisiones y radios escoradas más allá de la ultraderecha y medios de comunicación en connivencia con el poder.

Tiempos de pensamiento único en el que unos pocos marcan la agenda mediática del país repitiendo los mismos mensajes por tierra mar y aire, tiempos en los que la red vuelve a convertirse en el único espacio de libertad al alcance de todos los ciudadanos y ciudadanas.

Tiempos en los que nos quieren hacer tragar una crisis creada por la codicia de unos pocos a base de controlar los medios de comunicación tradicionales, minimizando las protestas e imponiéndonos un discurso oficial repleto de ideología conformista y conservadora.

No se si lo recordarán, pero hubo un tiempo en los lejanos días de 1998 en el que un grupo de jóvenes Serbios se enfrentaron a la dictadura de Milosevic al grito de Otpor! y utilizando como herramienta solamente su creatividad y unos teléfonos móviles que ni siquiera tenían internet. Y ganaron

Hubo un tiempo en el año 2004 que los españoles nos movilizamos contra las mentiras de Aznar a base unicamente de SMS, realizando concentraciones relámpago y exigiendo que se nos dijera la verdad sobre los atentados del 11M. Y ganamos.

Y hubo otro tiempo, más cercano, en el que miles de españoles escribíamos en nuestros blogs, charlábamos, nos enlazábamos, conversábamos y nos movilizábamos en micro-causas. No existían aun las redes sociales y los smartphones solo estaban al alcance de unos pocos privilegiados, pero esa constelación de blogs  se convirtió un espacio de libertad política al margen de las agendas y los discursos oficiales.

Ya no basta con las redes sociales, en una situación como la que vivimos es necesario establecer nuevos espacios de libertad de creación, de pensamiento, de debate, de acción y de movilización, y eso no puede ser otra cosa que los blogs.

Si tienes un blog, únete a esta campaña, pega la imagen en tu bitácora  y haz tu propia llamada a la acción, si no lo tienes, ábrete uno.

Conversa, enlaza, debate, enlaza, crea, enlaza, moviliza, y no dejes de enlazar.

Si quieres libertad de expresión, no te la van a regalar, abre tu blog y gánatela.

PUNTO DE VISTA

Crónica de Francisco Delgado, Presidente de la organización Europa Laica. Artículo sobre su punto de vista, con el cual estoy de acuerdo.

La visita de Benedicto XVI ha superado, con creces, el guión previsto…  Ha llegado el día D. La semana de la “JMJ-católica” ha terminado, Benedicto XVI vuelve a Roma, a su  “Estado ficción” (sin ciudadanos, sin Parlamento, pero con miles de “diócesis y estructuras-poder” repartidas por todo el mundo) que gobierna de forma autocrática por mandato divino y desde el Pacto de Letrán con Mussolini. 

En Madrid se abrirán de nuevo espacios públicos para el disfrute general. Es el momento de hacer cuentas, balances y, también de pedir responsabilidades políticas.

Volvemos a la rutina: el paro, la bolsa, los mercados, los enfrentamientos políticos, el fin de las vacaciones veraniegas y, en muchas familias, preparar “nuevas mochilas” esta vez para el inicio del curso escolar (sin vales con fuertes descuentos, todo lo contrario). Mientras, la secularización progresiva de la sociedad seguirá su curso y el desprestigio de esta iglesia de popes, boato, soberbia, riqueza, autocracia y exclusión, seguirá aumentando, a pesar de la “obra social” a la que aluden, cuando se sienten acorralados por la razón.
 
En un blanco y negro, algo raído, el “infalible” Papa ha proclamado, una vez más, el NO: al placer, a la planificación familiar, al sexo fuera del matrimonio, al divorcio, a la homosexualidad y al matrimonio de personas del mismo sexo, a la igualdad de género, a la buena muerte… y el SI (tozudo) al celibato de los curas y a una renovada sumisión de las monjas (por ser mujeres), al mismo tiempo que ha “atizado” un peligroso fundamentalismo católico, sin que los poderes políticos y judiciales intervengan.   

Quizá porque representantes de los tres poderes y la casa real católica se han humillado, ante el jefe de una institución privada con más poder económico, que espiritual. El Estado, una vez más, al servicio de corporaciones privadas.

Y en esta corta e intensa semana han ocurrido cosas, entre otras: han caído espectacularmente las audiencias de las televisiones mientras se retransmitían las ceremonias religiosas, con el dinero de todos. Políticos de diversos colores han atacado las legítimas protestas laicas en un miserable desprecio de la Constitución. Los antidisturbios “se han puesto las botas”, hechos que habrá que aclarar, administrativa y/o judicialmente…. Se han perdonado pecados en masa y se ha escuchado el himno: “El novio de la muerte”.

Tras esta semana de exaltación política y mediática de los “valores católicos”, la presión social para construir el Estado laico, que no excluya, ni privilegie, será más fuerte y alargada que nunca, por el bien de la democracia y del Estado de derecho.  

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica   (21 de agosto de 2011)

Un ejemplo muy queer

[La Teoría Queer es una hipótesis sobre el género que afirma que la orientación sexual y la identidad sexual o de género de las personas son el resultado de una construcción social y que, por lo tanto, no existen papeles sexuales esenciales o biológicamente inscritos en la naturalezahumana, sino formas socialmente variables de desempeñar uno o varios papeles sexuales. (http://www.wikipedia.org/)].

Estos días me han tocado bastante el pie (la moral) los medios de comunicación y las frases de algunas personas hablando del caso Semenya.
De estas cosas de la vida, que me suceden muy de vez en cuando, que tuve un par de veces el MARCA (prometo que no es lo que parece) entre mis manos, además de leer alguna noticia sobre lo mismo en medios más generalistas. Los adjetivos que definen las crónicas sobre el triunfo de esta deportista son: ofensivas, patéticas, de una idiotez y cavernicolismo extremo. No hay nada como ser mujer, negra, atleta (por lo tanto con musculatura muy desarrollada), con rasgos faciales duros, que encima gana una medalla de oro, para que te llamen marimacho, hermafrodita o yo qué sé. Estaría bien que la gente que lee las noticias lo haga diccionario en mano, porque tanto término sexual de dudoso significado, puede llevar a equívocos por la confusión en el uso de los conceptos. Y el desencadenante de la cuestión es que ha ganado una medalla de oro una CHICA con un aspecto masculino. Ya sabéis, si no eres rubia, blanca, con una melenita cuidada, con una sonrisita estúpida y con pendientes, ¡ya está! Eres sospechosa de ser un chico.
A mi que me gusta subirme en todos lados, que ya se lo decía mi maestra a mi madre, que yo era un perico, calificativo que me traía grandes regañinas en casa porque las niñas no podíamos hacer lo mismo que los niños, y claro, que así llevaba la ropa, siempre hecha un desastre… ¡buf! Soy una superviviente a los embates del género, jejeje; para qué negarlo, que soy un pelín macarrilla y tengo mala leche, es decir, soy masculina en algunas de mis actitudes. ¿Merezco una prueba de sexualidad o de género? (Porque encima, los periodistas se expresan mal cuando se trata de estas cuestiones). Tal vez baste con bajarme los pantalones cada vez que alguien lo dude por el motivo que sea (en referencia a la anécdota que cuentan en todos los periódicos sobre Caster Semenya).
La sudafricana, campeona del mundo de atletismo en la modalidad de 800 metros, merece el mismo respeto que otros campeones por parte de todos los medios. Hágamos un repaso de “lo que no se debe hacer”:
– El Mundo publicó “¿Ganó ella o él?” “Pendiente de un control para determinar su verdadero sexo”. Y comenzaba la noticia: “A la chica, o lo que sea, hay algo que le motiva más que el atletismo…”
– El periodista de El País comentaba cómo “la adolescente surafricana que parece un chico y corre como un hombre con toda la barba[…]”.
– ABC fue menos incisivo, pero ponía la nota central en su titular: “Semenya redobla las sospechas con una abusiva victoria en 800″.
– Por supuesto, La Razón dando por culo, que es lo único que saber hacer : “Semenya, un oro muy sospechoso”, titulaba.

Total, que Semenya está pendiente de los análisis por parte de la Federación Internacional de Atletismo, que han llamado “control de feminidad” y, hasta entonces, su oro queda en entredicho. Hoy mismo leía que que los análisis previos al Mundial de Berlín, Semenya tenía una tasa superior de testosterona a “lo normal” en las mujeres, ¿Y? ¿Qué pasa? ¿Nadie ha oído hablar de las disfunciones hormonales? O a lo mejor ni siquiera es disfunción, sino que simplemente eso: tiene una tasa superior y punto. ¿Por qué sacarlo de quicio cuando ella reafirma una y otra vez su identidad de género como MUJER?
En cualquier caso, todos estos calificativos ofensivos, se gestaron mucho antes de conocer los resultados de este famoso test de sexualidad, al que más de uno merecería someterse.
Otro caso más, esta vez en el deporte, que da más importancia a lo que tenemos en la entrepierna y a lo que dictan nuestras hormonas que a cualquier otra cosa. La categorización en función del sexo continúa siendo vital como medida de control, no vaya a ser que se nos escape alguien de esta jaula con reglas sociales/sexuales restrictivas establecidas, que no sé por qué siempre les da muuuuuuuuuuucho miedo.
Perdón si no he sido suficientemente femenina…

No es nada personal

“21 días” una vez más. La semana pasada vivimos en amor y compañía una entrega más de este prestigiosísimo programa sin el cual, nuestra vida sería más aburrida y que va ganando adeptos, unos más “obligados” que otros.
Sí, Samanta, ya lo había dicho, te he estado esperando impaciente desde que te ví por última vez emporrada y teatralizando, lo nuestro es una relación de amor-odio. Que no, mujer, que esta vez no voy a meterme contigo nada más que un poquito. Haciendo pis, sin duchar, vestida de gitana o con harapos de la calle, colocada hasta las trancas de marihuana… tú siempre me sales divina de la muerte.
No sé si es que no estuve demasiado atenta a la chicha o qué, pero se te ha quedado un poco corto de contenido, ¿no?. Y luego, chica, que parece que no has salido de tu barrio nunca, no sé si eres pija repija o simplemente algo corta. Déjate de comentarios despreciativos (“así vive esta gente”) y no flipes tanto cuando vas a robar chatarra (“no volvimos a hablar del tema”), que por desgracia, no estás dentro de una peli de Walt Disney, sino en un poblado chabolista. Oye, y con estas cosas que intentas hacer tú, de docudrama social, por qué no aprovechas para hacer reivindicaciones, porque de ésas no oí ninguna y eso es lo que más me cuesta perdonarte. No puede ser tan difícil para tí protestar para que se cumplan los derechos básicos, derechos humanos que realmente brillan por su ausencia, tales como reclamar viviendas dignas para la población o dar alguna explicación de los factores de la exclusión de este colectivo, qué sé yo, que se note que no vienes a hacer un espectáculo con algunas de sus miserias y que no sólo quieres chupar cámara. Por cierto, Samanta, déjate de tanta lágrima de cocodrilo, que me da vergüenza ajena y a ver si somos más profesionales. ¿Has visto Invisibles? Es un conjunto de películas documentales donde han participado Isabel Coixet, Fernando León, Mariano Barroso, Javier Corcuera y Win Wenders. Cada historia versa sobre conflictos y circunstancias bien dramáticas, pero ninguno salía llorando ante la cámara a pesar de todo y me consta que no se quedaron indiferentes ante lo que rodaban.
En fin… que sí, tienes razón, que las comparaciones son odiosas y tú eres incomparable a ellos, sólo te quedas en la superficie demostrando lo guay que eres. Otra cosa, el 21 días de culto al cuerpo, ¿cómo se os habrá ocurrido? ¿Vas a hacerte operaciones de cirugía estética seguidas? Entonces sí que deberían pagarte un plus de peligrosidad. Y rodeada de musculitos que, de tanto machacarse durante horas, tendrán unos bíceps de la leche, pero seguro que el cerebro se les ha atrofiado, a ver si consigues declaraciones donde unan tres frases seguidas con su sujeto, verbo y predicado. ¡Hale! Nos vemos el mes que viene, con un bol de palomitas.
Y lo que te digo siempre, querida, que no es personal.

La caja tonta

La caja tonta, esa gran desconocida, está dejándolo de ser en las dos últimas semanas. Por circunstancias que ahora no voy a aclarar, amenizo las noches hasta altas horas con el televisor encendido, una ocupación que hacía muuuuuuuuuuucho que no desempeñaba. Por este motivo, no dejo de sorprenderme, y no sé si esto es bueno o malo. La capacidad de ser sorprendida por lo que otros ven habitual creo que es muy sana pero no las inspiraciones que me dejan muchas veces boquiabierta. Y os hago un resumen. He visto que existe un programa en Tele5 que se llama “El juego de tu vida”. ¿Sabéis que es? Una copia de la máquina de la verdad pero en esta versión no es con personajes conocidos o del famoseo casposo de nuestro país, sino gente de lo más llana y normal que está dispuesta a contestar todo tipo de preguntas sobre su intimidad, a riesgo de hacer daño a sus seres queridos. El premio máximo son 100.000 €, que tampoco es tanto para todas las cuestiones que tienes que confirmar o desmentir. Las preguntas, que me dejan loca, tienen que ver siempre con la infidelidad, orientación sexual, la solidez del amor entre padres e hijos, si ha robado, si ha cometido prevaricación… es decir, todo aquello que cada uno guarda para sí porque sabemos que puede ser indecoroso confesarlo o simplemente porque queremos evitar herir a alguien. Por ejemplo, se dan preguntas del estilo: “¿Has pensado alguna vez en dejar a tu mujer?”. ¡Pues claro! Si pensar y elucubrar se puede hacer a lo largo de día… Cómo no habrá pensado el muchacho en imaginar una vida diferente. Y eso no significa que tenga intención alguna de hacerlo, pero ya te enfocan la cara de la sufrida esposa con expresión de desconsuelo. ¡¡¡Pero vamos a ver!!! Creo que las personas que acuden a estos programas deben de estar verdaderamente desesperados económicamente o bien, y ésta es una alternativa muy a tener en cuenta, en algunos casos quieren dejar a sus parejas, no saben cómo decirlo y les llevan a “El juego de tu vida”, ¡estoy segura!
Otra perla de nuestra televisión es “Mujeres y hombres y viceversa”, un programa al más puro estilo cada oveja con su pareja, solo que esta vez un hombre o una mujer elige entre un conjunto bastante amplio de personas del sexo opuesto. Que digo yo, ¿por qué no lo hacen también para homosexuales? Porque la visibilidad debería estar en todas partes, en este tipo de programas también, aunque no estemos de acuerdo con las bases que los rigen. Bueno, pues el grupo de pretendientas suelen tener unos jaris entre ellas de mucho cuidado, enfervorecidas por la conquista del ser deseado. ¡Chicas! Un poco de dignidad, caray, que sois todas monísimas y si no puede ser el menda del programa, no os preocupeis que más de uno os habrá echado ya el ojo. Los celos no significan en ningún caso que te quieran más o que quieras tú más por lo celosa que te pones, así que hacéroslo mirar, que no es un sentimiento nada bueno.
En fin… Sin embargo, también he descubierto un programa de noticias que está bien, empieza a las tres de la mañana en La Uno, con debate, entrevistas y todo. Fue aquí donde escuché las “fabulosas” declaraciones del farsante Bush, pobrecito, que le engañaron los servicios de inteligencia sobre las armas de destrucción masiva; joder, George, es que no hay de quien fiarse, ¿eh? Qué nos vas a contar que no sepamos… Y también, su desvergüenza le lleva a revelar públicamente que él no estaba preparado para liderar una guerra. Yo a este tío le mandaría al Tribunal de la Haya, directamente…
Total, que las noches las tengo bastante amenizadas y eso que no he hablado de Gran Hermano, que como acaba muy tarde la gala, me veo siempre el final.
No me viene nada mal este acercamiento a la realidad televisiva, con lo despistada que andaba yo, me estoy poniendo al día a una velocidad de vértigo. Ya os estoy viendo las caras, ¡no preocuparse! ¡Que también estoy leyendo! Las buenas costumbres no hay que perderlas nunca.

Grandes filósofos

No se puede aprender filosofía, tan sólo se puede aprender a filosofar
Inmmanuel Kant
Hay grandes filósofos, clásicos, presentes en cualquier libro de Ciencias Sociales que se precie y, por lo tanto, reconocidos por la historia. Podemos recordar a Platón, Sócrates, Kant, Descartes, Sartre (por desgracia todos hombres)… Pero también hay espléndidos filósofos, aunque no profundicen mucho en la metafísica, que se encuentran más cerca de lo cotidiano, de lo palpable y lo irremediablemente humano. Y me refiero a aquellos desterrados que aprenden “en la universidad de la vida”, como un día dijo otra gran mujer que conocí llamada Heidi Rueda.
Todo esto me vino a la cabeza esta noche, haciendo zapping. Encontré por casualidad la nueva entrega del programa titulado “El coro de la cárcel”. Cuando cambié de canal encontré un grupo no excesivamente numeroso de hombres y mujeres que aprendían en un taller de música a cantar canciones, más o menos entonadas, y a reflexionar sobre sus letras. El tema que el profesor les presentó esta vez para aprender fue uno del Arrebato. Ese grupo o ¿solista? (perdonad mi incultura) me inspira cierta ternura porque es un exitazo entre la población de lugares más humildes y enterrados, algo tendrá. Sinceramente, lo conozco por las varias veces que lo han nombrado en la serie de televisión Aída, ya que a la hija de la protagonista le encanta, es capaz de hacerle a su madre mil perrerías para conseguir acudir al concierto del Arrebato. Y sí, lo confieso sin complejos, soy fiel seguidora de la serie; grandes personajes, grandes filósofos representados con ironía y sátira, mucha sátira.
Volviendo al taller de música, los alumnos y alumnas recibieron la noticia de la enseñanza de la canción del Arrebato con júbilo y, de hecho, ya la conocían. Son totales. Y no se trata esta vez de una serie de ficción, ni de ninguna representación teatral. Todos los presos y presas son de verdad, de esos de carne y hueso, que no es tan difícil encontrar a nada que te pares por la calle. Y llegan al alma. Qué incongruencia la de éstas, nuestras Instituciones Penitenciarias, ésas que luego se quejan de lo abarrotadas que están las cárceles y de la falta de presupuesto para mantenerlas en condiciones más óptimas. Y qué asco la gente que piensa que la culpa es de los inmigrantes, que hasta vienen a ocuparlas. Por favor, las cárceles españolas, ¡también para los españoles! Porque encima tenemos que mantenerlos a toooodos, ¿por qué no instituir la pena de muerte? Saldría más barato. Bueno, después de esta ida de olla, me parece una pena que sólo haya contadísimos centros (probablemente con los dedos de una mano en todo el país) que puedan servir de modelo alternativo para el resto de las prisiones. Eso por un lado. Por otra parte, algo falla cuando hay, por ejemplo, chicos muy jóvenes, uno de 18 años al que sus compañeros, también presos, le hablan de que tiene que elegir un camino y no malgastar más de la mitad de su vida en la cárcel, como habían hecho los compañeros que le “asesoraban”. Estaba otro caso, que me llamó la atención por su crudeza: una mujer de 39 años, muy castigada físicamente, que había estado desde los 17 en la cárcel y le quedaban sólo tres meses para salir. Desde que había entrado al final de su adolescencia, sólo había vivido en libertad un mes. Pensé en el amargor de esa mujer cuando cruce los muros de la cárcel, porque cuando salga estará perdida en el mundo. ¿Adonde irá? Después de tantos años el desarraigo será casi absoluto, ¿cuánto tardará en volver a entrar? Ojalá que nunca pero no lo veo muy claro.
El “coro” reflexionó sobre la necesidad del dinero, uno de los temas de la canción. Uno de los alumnos comentó algo así como que sin dinero para la sociedad no eres nadie. ¡Filósofo! Una gran puñetera verdad, ¿no? El dinero, la posesión de lo material, te coloca en la escala social, sin dudas, y muchas veces condiciona la manera en que te relaciones. Esta re-re-reflexión no sé cuántas veces re-re- repetida hace falta de vez en cuando, aunque sea muy obvia, sobre todo pensando en la cercanía vertiginosa de las fiestas navideñas (que a ver cuándo las suprimen del calendario). Nuestro “querido” Gallardón ha colocado en nuestra ciudad más bombillas que nunca pero eso sí, de bajo consumo, no vaya a ser que encima le acusen de ser poco sensible a la crisis. Pero una cosa de la que no habla él ni los medios de comunicación (ni uno solo) es de la supresión, hace meses, del servicio que se inició a bombo y platillo cuando Ana Botella era Concejala de Servicios Sociales. Esta asistencia brindaba ayuda a los mayores, una prestación a domicilio que comenzó rodeada de una gran campaña destinada (a proporcionar votos con un lavado de cara) a paliar el número de ancianos que morían solos en su casa, sin que nadie hubiera llegado a asistirlos. Esto significa que la crisis económica ha llegado a Servicios Sociales (por otra parte, permanentemente en crisis, así que no se percibe tanto) pero, ¡milagro!, no afecta a las luces omnipresentes que adornan esta fiesta consumista y repulsivamente capitalista que, de forma soterrada, llamamos Navidad.
Y es que filosofar en las noches en vela da para mucho, como veis.

No es el fin de las utopías

En un día como el de hoy, encontré una de las cosas que necesitaba: leer un escrito o escuchar palabras como las que me ha brindado la página de Rebelión. Es un artículo de opinión titulado “No es el fin de las utopías”, que pronunció François Houtart en su discurso en la Universidad de La Habana tras recibir el premio Doctorado Honoris Causa este pasado 30 de Septiembre. Tan sólo os hago llegar unos párrafos, los últimos que escribió para finalizar, pero si la queréis leer completa, pinchad http://www3.rebelion.org/noticia.php?id=74785
A veces se precisan las palabras como el agua de beber, en todos los sentidos; imprescindibles para la lucha política, para la salud personal, para que nos quieran, para tener fuerzas, para querer, para recordar los motivos… Ver una luz. Hoy más que otros días.

“Sin embargo, asumir las incertidumbres no significa la ausencia de parámetros. A la base de todo se inscribe la continuidad de la vida en todas sus dimensiones, física, biológica y cultural, personal y colectiva. Frente a la crisis de civilización, este parámetro se traduce en cuatro orientaciones de base. Primero, una relación de respeto de la naturaleza frente a una catástrofe ecológica que nos prepara su explotación como puro instrumento de lucro y que conduce a la desaparición de muchas especies vivas y a la muerte de millones de seres humanos. La madre Tierra, fuente de vida, fruto de una obra creativa, cualquier sea su representación, no puede ser solamente un recurso, porque los seres humanos viven en simbiosis con ella.
Un segundo aspecto es una economía que responda a las necesidades de todos los seres humanos, en un mundo donde más de 800 millones de personas sufren de hambre o de malnutrición. Significa pasar de una economía que privilegia el valor de cambio a la valorización del valor de uso, lo que contradice la lógica del capitalismo. En tercer lugar, la traducción práctica del parámetro central de la continuidad de la vida exige una democracia generalizada de todas las relaciones humanas. Y finalmente se trata de asegurar la multiculturalidad, permitiendo a todas las tradiciones de pensamiento, todos los saberes, todas las religiones contribuir a esta tarea común. De verdad, estas últimas, de una manera u otra, aluden al sentido de la totalidad, es decir, la armonía entre el cosmos y el género humano y a la importancia de la subjetividad, lo que puede contribuir a la construcción concreta del parámetro.
Y de hecho responder a esta exigencia es construir el socialismo. Es la tarea de todos. Se trata de la utopía necesaria que tiene de inspirar las nuevas generaciones. El 19 de julio pasado estuve en Nicaragua para la celebración del aniversario de la Revolución Sandinista. Había más de 100 mil personas en la plaza. Hugo Chávez estaba presente y me dijo: “Mire esta plaza, que antes se llamaba plaza de la Revolución y ahora plaza de la Fe. De hecho es la misma cosa.” De verdad la contrarrevolución que precedió el nuevo poder sandinista, había cambiado el nombre, en el marco de una lucha semántica. Pero Chávez tenía razón, no que el contenido de los dos conceptos sea lo mismo, sino el enfoque. Una revolución que no construye las bases de la vida, incluida su ética, pierde su sentido. Una fe que no inspira el compromiso por la vida de la humanidad, cultiva la ilusión.
El tiempo de las incertidumbres no es el fin de las utopías; ni la muerte de la esperanza. Quiero afirmar como convicción, en tanto que sociólogo de la religión, pero también en tanto que creyente y comprometido con la Revolución.”
François Houtart
La Habana, 30 de septiembre de 2008

En el 2050…

Anoche anunciaban en el telediario que los mandatarios de los países del G8 se responsabilizarán de reducir los gases que favorecen el cambio climático para el año 2050. ¿¿2050?? Claro, en ese año ninguno de nosotros estará ya por aquí para comprobarlo, tampoco ellos. Es lo perverso de estos compromisos que hacen las instituciones, administraciones y la clase política, eligen períodos a tan largo plazo, que saben que son imposibles de cumplir. De todas formas, el concepto de “compromiso” tampoco tiene un criterio unificado, Bush desconoce directamente su significado; por otro lado, Sarkozy y Berlusconi aplican “donde digo, digo y donde digo, diego”.Igual que las intenciones de erradicar la pobreza para el año 3067. Es más, lejos de reducir la miseria, ésta aumenta y cada son más las personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Ya sabemos que estos plazos no funcionan, no entiendo por qué continúan utilizándolos. Los objetivos hay que cumplirlos poco a poco, por ejemplo en planes quinquenales.

Debe ser que mediáticamente este tipo de noticias vende mucho, marketing puro y duro, que parezca que los países más ricos del mundo, a todos ellos, les importa mucho el cambio climático y el desarrollo sostenible; un titular que, tal vez, tranquiliza sus conciencias pero no da para más.