Escuela Pública: de tod@s para tod@s

La Constitución de Cádiz de 1812 contiene un artículo donde ya presupone y salvaguarda el derecho a la escolarización. Este proceso comprendía  un aprendizaje básico a leer, escribir, el catecismo y los valores civiles. No era una cuestión de política global sino local, gestionado por los municipios.

Curiosamente, es a partir de la II República cuando surge el concepto de escuela pública que hoy (des)conocemos,  en el que se integró la importancia de la formación de formadores (maestros), la elaboración de partidas para este menester en los presupuestos y que ofreció un complemento cultural (des)integrado.

En el período del franquismo, en nuestro país había un millón de niños sin escolarizar. Por ello, en la transición y, posteriormente, en democracia, se estableció el derecho de toda persona a la educación, al pleno desarrollo humano (artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos). Por ello, los poderes públicos se comprometieron a garantizar el desarrollo de la educación pública como un derecho social y no individual (artículo 27 de la Constitución Española).

Sin embargo… desde 2009 a la actualidad se ha recortado más de medio millón de euros de desembolso en educación, que realmente no es un gasto, sino una inversión en los ciudadanos del mañana, que tengan un espíritu crítico, reflexionen, inventen, gestionen su creatividad, aprendan a convivir… en definitiva, en una educación integral y una escuela democrática que fomente la participación. Hasta hace muy poco, se entendía que un servicio público, como es la educación, era universal, donde se garantizaba la igualdad, la obligatoriedad, facilitaba la movilidad social, luchaba contra el fracaso escolar, disponía de una función compensatoria para quienes tenían dificultades en el aprendizaje… Una escuela pública inclusiva.

Una escuela pública de todxs para todxs supone la no reproducción de las jerarquías ni sus elitismos y parece que esto no gusta a un sector de la población anclado en el pasado. Es muy conocido cómo la represión se cebó sobre todo con los maestros republicanos en la etapa franquista y esto no fue una casualidad, por los valores que representaban.

La Comunidad de Madrid es, desgraciadamente, un claro ejemplo de desmantelamiento gradual y continuo de la escuela pública. Esta escuela pública joven, un concepto reciente y, por tanto, vulnerable. Una administración pública que segrega al alumnado con un ranking de excelencia de sus centros educativos. Por lo tanto, es obvio que no les importa cuidar a todos por igual, unos valen más que otros para el gobierno de esta comunidad rompiendo el principio de igualdad. Defiende la existencia de institutos de excelencia, donde vayan lxs mejores estudiantes, fomentando la segregación. Una comunidad que ofrece ventajosas deducciones fiscales a quienes lleven a sus hijxs a centros privados, mientras que reduce las partidas dirigidas a la educación pública. Una comunidad que está desintegrando los programas de compensatoria dirigidos a aquellxs alumnxs con mayores dificultades escolares. No les interesan, por tanto, no invierten. Y esto son tan solo unas brevísimas pinceladas de cómo se mercadea en nuestra comunidad autónoma con la educación pública.

Os aconsejo la lectura del manifiesto de la Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas, donde expresan, con mayor rigor, todos los puntos clave de esta lucha, que debe ser la de tod@s.

Todo país que descuida su educación, está condenado al fracaso. Rafael Robles, profesor de filosofía del instituto Los Batanes de Viso del Marqués (Ciudad Real).

Nota: post elaborado con información proporcionada por Agustín Moreno, profesor de secundaria en la Comunidad de Madrid.

Desayuno con diamantes

Viernes. Otra vez cabreada al trabajo. Razón: síííí, de nuevo las Cartas de los Lectores del periódico 20 minutos. Una de ellas, titulada “Crucifijos fuera de las escuelas”, no era lo que parecía en su titular sino que su autora defendía que “Ahora bien, el Tribunal de Estrasburgo se refiere únicamente a la presencia obligatoria de crucifijos en las aulas, pero no a la presencia democráticamente decidida, por mayoría. El procedimiento a aplicar podría ser el siguiente: si nadie reclama, se seguiría la tradición del centro, dejando las cosas como hasta ahora. Cuando haya alguna reclamación, se someterá al criterio de los alumnos, que por votación decidirán demcráticamente si se mantiene o no. De esta manera, las minorías aprenderán a adaptarse a las tendencias mayoritarias. Esto en cuanto a los colegios del Estado, puesto que los privados han de poder establecer las reglas según su ideario”.

Si es que los peperos son todos iguales, porque no necesito ver a la señora meter la papeleta en la urna para saber lo que vota religiosamente. Se les llena la boca con la palabra DEMOCRACIA, de la cual desconocen su completo significado y lo pervierten, además de pasarse por el forro el respeto a las minorías. Isabel Cortés, “premio carta a la tolerancia”, ha pasado por alto que la finalidad intrínseca al concepto de democracia es la de salvaguardar los derechos de las minorías, derecho que muchas veces se viola impunemente por el “bienestar mental” de la mayoría, que esto de respetar la diversidad se nos da un poco mal. Si es que pasa no sólo con la religión, sino con la orientación sexual, la política, la actividad económica que desarrolles… y cualquiera que viva bajo unas normas diferentes a las establecidas (pero siempre desde un punto legal y sin hacer daño a nadie, eso se da por entendido).

Pero mi indignación no acababa aquí, sino que una persona llamada Maite, firmaba otra carta que me daba risa, trataba el eterno debate sobre la inmigración: “[…] en mi entorno tengo amigos inmigrantes que actualmente están en la misma situación económica que yo y gozan de unas ayudas que yo, por ser española, no tengo.
Creo que España es un país que no trata tan mal a los inmigrantes como se dice o se hace ver. Sí es cierto que existen empresas que los explotan; yo, personalmente, también me he sentido explotada por alguno. ¡No dramaticemos, por favor!”

Total, que nuestros vecinos inmigrantes, deberían darnos las gracias con la mano en alto cada mañana por dejarles permanecer en Arriba España, así como no se nos ocurre para nada fomentar una solidaridad obrera y reivindicar derechos laborales tan antiguos como el pan. Ellos que vayan por su lado (llevándose todas nuestras ayudas caritativas de este, nuestro país) y nosotros, que también nos explotan, por otro. El “enemigo” común, si es que hay que llamarlo así, no es el empresariado (alabados sean) que se aprovecha de la coyuntura economica y de la vulnerabilidad de ciertos colectivos, sino que la culpa es de los inmigrantes. Si es que esto… ya lo sabíamos todos.

Maite, guapa, ¿por qué no me haces un favor? Móntate en una patera y luego cuéntame la experiencia por carta. (¡Andaaaa! Qué buena idea para el programa 21 días.)

LAS LINCES RESPONDEN A LOS OBISPOS

¡ÚNETE A LA CAMPAÑA!

Ésta es una convocatoria para que desde nuestros blogs, perfiles de Facebook, Twitter, Tuenti, etc. nos añadamos y demos una respuesta contundente a los obispos y su publicidad en contra del aborto, donde se dice que los linces están más protegidos que los embriones humanos.
Si tienes blog o una web, coloca el logotipo de la campaña y escribe una nota de respuesta a la campaña de la iglesia contra el aborto. Y si tienes perfil en cualquiera de las redes sociales (Facebook, Twitter, Tuenti) sustituye tu foto por el logotipo de LAS LINCES.
¡Ellos pueden pagar vallas publicitarias, pero nosotr@s tenemos la red! Si te unes a la campaña envía un mensaje con la dirección de tu blog o de tu web a laslinces@gmail. com, o deja un comentario en el enlace a http://laslinces. blogspot. com
¡Tenemos mucho que decir, en defensa de los derechos de la ciudadanía y nos haremos escuchar!

¿Quienes son Las Linces? Somos todas y todos http://laslinces. blogs

Entre cartones

“21 Días: Entre cartones. 21 días dará a conocer, desde un primerísimo plano, el cruel mundo de la indigencia. Durante esas tres semanas completas, Samanta Villar convivirá en algunos de los rincones del núcleo urbano junto a los “sin hogar”.
De esta forma se anunciaba el programa de ¿investigación? “21 días: Entre cartones” donde una intrépida periodista se disfraza de “sin hogar” y pretendió sentir y vivir tal como ellos y ellas. Tampoco vamos a decir que no hay nada rescatable porque no sería cierto, hay cosas muy válidas, como por ejemplo, los relatos de las personas con las que la periodista se topa en la calle. Uno de ellos exponía claramente qué era lo peor de vivir a la intemperie, no era el frío, no era la soledad, no era el hambre: “Las miradas de la gente, te miran con asco”.
Aunque, por otra parte, la protagonista de todo este jardín fue, por desgracia, “la sin hogar falsa”, demasiados planos dedicados a ella y a sus sentimientos en cada escenario. Entiendo que, para cualquiera, sería una situación penosa si unos chicos sin escrúpulos, te dan una patada al cartón donde duermes en la Plaza Mayor, pero me sobraron ciertos minutos de victimismo y lagrimeo por parte de la susodicha.
Mucho más interesante cuando enfocaba la forma de vida de Manuel, que lleva en la calle catorce años, ¡cuántas cosas que contarnos tendría este hombre!; o cuando se presentó a Saib, que duerme en un coche de la Calle Monte Perdido en Vallecas. Tal vez una falta de respeto cuando “la sin hogar” impostora aprovecha que Saib se ha ido, de hecho la había dejado plantada (cosa que no me extraña), y a ella no se le ocurre otra cosa que ir a “su casa”, al coche donde duerme, para enfocar toda la basura que le rodea en el vehículo.
Otro punto a su favor: narró las mayores dificultades en la calle por ser mujer, no podía quedarse muchos días con ningún hombre “sin hogar” porque enseguida se daban malentendidos, que te consideraban parte de su propiedad y que se sentía más vulnerable por su condición femenina.
De todas maneras, a pesar de todo lo positivo que puede tener un programa como éste, hay algo que no acaba de ser lícito: la forma de venderlo al espectador, por eso mismo no acaban de ser serias las opiniones de periodista intrépida; que me parece injusto que quiera pasarse por una mujer que vive en la calle cuando realmente no lo es, simulando un documental social. Después de grabar su maravilloso trabajo, tiene una casa a la que volver, a la que probablemente haya ido más de una vez durante esos días, por eso es televisión, es ficción.
Me faltó aún mucha más crítica a las administraciones, al Ayuntamiento de Madrid en concreto, la ciudad por donde se movió la periodista. No me gustó la intención de vender victimismo en algunas ocasiones, mejor vende soluciones. Y la sensibilización social, puede llegar por sus propias bocas, por la voz de los protagonistas de la calle, si quieres poner la cámara y el micrófono a su servicio y no hacer espectáculo.
La siguiente entrega será buena, aún mejor. La muchacha se nos va 21 días a un centro de rehabilitación de anoréxicas y bulímicas, anuncia que dejará de comer. Sí, señora, ¡valiente! Ahora va a aparentar que tiene un transtorno grave de alimentación. Digo yo, ¿por qué no se irá durante 21 días a un campo de entrenamiento de terroristas suicidas? A ver si dura los 21 días…
En fin… querida periodista, entiéndeme, no es nada personal.

Redescubrir

Lo que son las noches en vela… Hablaba hace un rato con una amiga sobre la comunicación humana, no en tono trascendental sino sobre la comunicación de andar por casa, lo normal del día a día y lo difícil que parece entendernos y las diferentes interpretaciones que pueden darse sobre un mismo hecho, sobre el tono de una expresión verbal, por ejemplo. Y es que a veces, los motivos de los desencuentros residen en grandes chorradas o en importantísimos detalles minúsculos que no hemos interceptado.
Hoy he podido disfrutar de un paseo por mi barrio, a una hora en la que no suelo estar por aquí, una mañana de un día laborable. Fui a paso de jubilada, tampoco podía ir a mucha más velocidad, mientras redescubría diferentes escondrijos a una hora desconocida para mi. He visitado por primera vez en mucho tiempo la biblioteca municipal, junto al bulevar. Miré las películas, me cogí dos, La educación de las hadas y Rompiendo las olas (ya os contaré, no os libráis seguro); revisé los libros, me llevé tres, dos de poesía, para intentar relajar la mente (de la generación del 27 y de Benedetti) y, el último, ha sido una curiosidad, “La tienda de los suicidas”. Es que estoy practicando el humor negro, que últimamente se me está dando bien y pensé que ésta podía ser otra buena oportunidad. Trata de una familia que regenta una tienda donde se venden todo tipo de artículos para quitarse la vida. La familia, como no podía ser de otra manera, es un poco tétrica hasta que tienen un niño encantador y simpático, muy alegre, con el que ver peligrar la continuidad del negocio. Me lo llevé entusiasmada, hacía varios meses que no me ilusionaba tanto un libro.
También pensé en qué hacer el resto del día, si leer noticias de periódicos, archivar papeles o ponerme a estudiar, un desastre cualquier intento de concentración. Y mientras estaba intentando ordenar mi debacle mental, recordé lo contento que se puso un chico inmigrante, un poco tiradillo, de los que deambulan por el bulevar, emocionarse igual que yo pero porque la biblioteca ¡no cerraba a medio día, tiene horario continuo! Exclamó con regocijo un ¡qué bien, entonces me puedo coger una película ahora para verla y devolverla más tarde! Le miré con una sonrisa, me devolvió una expresión parecida a la mía con el libro elegido entre las manos.
¡Coño! Qué instantes disfrutados por cada uno con su pequeño redescubrimiento. Y me gustó la sensación de cotidianeidad rara, la idea de la lectura y volver a casa con mi tesoro, eso sí, con el mismo paso lento con el que salí.

ENTAMANDO

Foi un amor a primera vista. Supei que-y quería nel primer estante en que-y ví. Non. Incluso enantes, cuandu supe de la su existencia ya sentía algo por él. Fueron sensaciones novas, nun idintificadas, un tumulto d’emociones. Recorrílo cola vista darriba abaxu. Yera un ser perfetu. Olisqueélo, un golor agradable, fasta agora estrañu. Diz el mozu de la novela de El Perfume, quelos naciellus güelen a l.leite con galletas.
Nun pudía apartar los mis güeyos. Mentanto y-miraba, la sonrisa nun se me borraba del mi rostru, como agora al recordalo, abonda emoción contenida y mezclada. Pemeque, porunos estantes pense-y quel mundu yera más habitable y quel mal enxamás podría alcanzalu, pero un hállito de realidad fizome pronuncia-y al oídu las primeras pallabras que-y dirixí:
Podes contar comigo
El guaje llámase D. y nació el día 22 en A Coruña.

Desculpa-y las fallas ortográfiques yal embrollu d’ asturianus, toy nellu.

Los trabajadores de Telemadrid

Los trabajadores de Telemadrid han hecho jornada de huelga el 24 de Junio y el 1 de Julio. No podría describir la agradable sorpresa cuando, haciendo zapping, el canal autónomico aparecía en negro y, de vez en cuando, un aviso en letras blancas sobre la suspensión de la cadena durante un día por la huelga de los trabajadores. Por fin han tenido una huelga digna que presione un poco a la ejecutiva para conseguir mejoras en sus condiciones de trabajo; y también porque una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid les reconocía su derecho a la huelga sin ser obligados por parte de la directiva a emitir servicios informativos o películas y programas grabados, cosas a las que se vieron expuestos por parte de los jefes de Telemadrid en la huelga que intentaron hace ya algún tiempo. Por ello, esa huelga tuvo escasas repercusiones, porque aunque se había alterado la programación, no se explicaba absolutamente ninguna noticia sobre los trabajadores de Telemadrid, sino que se silenciaba como si no existiera.
En este caso, los trabajadores lo han conseguido, al menos en la Comunidad de Madrid y en muchos puntos de Castilla nos hemos enterado de que algo pasaba y de nuestra inquietud dependía informarnos y conocer qué estaba sucediendo y por qué se suspendía la emisión de la cadena. Como mínimo, repito, llamaba la atención el color negro de la pantalla y el respiro que nos proporcionaba a todos aquellos a quienes nos repatea la ideología que emana, sin ningún rubor, sus informativos y programas varios.
Estuve muchos meses sin sintonizarla, pensaba que mi salud mental me lo agradecería. Era asidua a Sánchez Dragó por las noches, me lo tomaba como un programa de humor, aunque alguna vez me he cabreado por el tufo ultraconservador y la doble moral que desprende. Porque de Buruaga, ni hablemos, si es que no se salva ni la presentadora de Madrid Directo.
Os aconsejo que visitéis la página http://www.ccootelemadrid.com/, donde está colgado el comunicado de los trabajadores sobre los motivos de las huelgas del día 24 de Junio y del 1 de Julio y varias quejas sobre la tergiversación permanente de la información que la cadena difunde en los informativos.

LOST IN TRANSLATION

Se suceden los derribos en la Cañada Real Galiana. Anoche ví en el telediario las imágenes, las casas destruidas sin previo aviso, sus habitantes lamentándose y un enjambre de periodistas morbosos dispuestos a grabar las lágrimas brotando de los ojos.
Pensé en la desgracia de la gente que esa noche ya no tenía hogar, ni siquiera un triste techo donde guarecerse o caerse muerto. Y también me acordé de los educadores sociales que trabajan en el poblado, en cómo estarían ellos y ellas, que tantas veces se han traído el trabajo a casa, que han sufrido con los habitantes de la Cañada y que les han echado una mano para organizar protestas a pesar de la escasez de recursos y muchas veces arriesgando su puesto de trabajo.
Me pareció una escena surrealista. Unas casas (chabolas), que llevan construidas hace años, que incluso a muchos de sus “propietarios” la Comunidad de Madrid les pasaba el recibo de la contribución… Las cartas de correos también llegaban a sus destinos. Es decir, que es una población reconocida, se sabía que estaban ahí. Para que luego digan que no tenían conocimiento de este poblado ilegal. ¿Algún poblado es legal? Espero que no porque las condiciones de vida en Cañada, como en Las Barranquillas, Pitis o El Salobral dejan mucho que desear. Admitir que un poblado es legal, significa admitir que a la administración pública le importa una mierda cómo vive la gente en su territorio y lo que aún es peor, que no tiene ninguna intención de hacer nada para transformarlo. Esto es lo que figuraría en términos oficiales, porque en la práctica ya es así.
Mientras las potentes máquinas demolían las construcciones, las familias no sabían dónde irían, ¿tan complicado hubiera sido buscar una alternativa más organizada para ellos? Se me olvidaba, es que no dan votos. Dicen que próximamente les tocará el turno a las construcciones de los marroquíes.
Luego está la otra parte, la de los individuos que se aprovechan de la situación de precariedad de los demás. Una de las casas que se destruyó era una pensión, donde vivían familias pagando un alquiler de 500 ó 600 €, sí, sí, ¡en la Cañada! Sinvergüenzas los hay en todas partes, está claro, en el barrio de Salamanca, en La Moraleja y en los poblados de la periferia.
Antes de los derribos, los habitantes de Cañada, reivindicaron una y otra vez que los camiones, la mayoría pertenecientes al Ayuntamiento de Madrid, dejaran de pasar a esas velocidades por el medio del poblado, una carretera mal asfaltada. Varios niños han muerto atropellados, esto no es de ahora, llevaba años pasando.
Aunque no lo han aclarado, seguramente este terreno que están “limpiando” ahora, lo destinen para edificar alguna urbanización, sólo se les ocurre echar abajo un poblado cuando se trata de esto, no porque les importen las condiciones de vida de las personas que lo habitan. Ya ocurrió con la Celsa, la Rosilla, Barranquillas… y en esta ocasión no será diferente.

MANIFESTACIÓN hoy A LAS 19:00
desde CIBELES
Contra la especulación:
¡un derribo, otra construcción!

DÍA DE LA REPÚBLICA

En la plaza de mi pueblo
dijo el jornalero al amo:
“Nuestros hijos nacerán
con el puño levantado”
Canción Popular (o de autor/a desconocido/a)

“Ha llegado el momento que todos aquellos hombres y mujeres que agitan una bandera, se preparen para convencer a su vecino, al compañero de trabajo. Y vayan poniendo la levadura republicana en el seno de la sociedad.” Julio Anguita pronunció estas palabras durante una conferencia en el Ateneo Republicano de Madrid el pasado día 12 de Abril, con motivo de la conmemoración del Día de la República.
Porque para los republicanos y republicanas de la izquierda sigue siendo una fecha que nos recuerda la vigencia de sus valores característicos, tales como los derechos de ciudadanía, la igualdad de derechos entre las personas respetando la identidad individual y colectiva, la educación, la laicidad del estado, la soberanía del pueblo, la solidaridad…
(Y recalco “de la izquierda” porque también pueden darse repúblicas de derecha, aunque en España izquierda y republicanismo muchas veces se utilizan como sinónimos; cuidado, hay que estar atentos con los términos).
Cuando llega este día, siempre me pregunto si será posible instaurar una Tercera República. El caldo de cultivo aún está verde. Hasta militantes izquierdosos, como mi padre, están contentos con el sistema de monarquía parlamentaria actual. “Juancarlistas” se definen y no les molesta en absoluto, me da que Felipe ya no les gusta tanto. Es como si una parte de la sociedad española se sintiera en deuda con el rey, puedo entenderlo conociendo el contexto político-social de la época aunque no lo haya vivido pero, ¿dicha deuda es vitalicia? ¿Debemos proteger a los Borbones para los restos de nuestras vidas? ¿Cómo puede permitirse un país que se identifica con “democracia” estar de acuerdo con un sistema que viola todas las reglas, manteniendo un puesto al que se accede por la consanguinidad? Es más, ¿no es al contrario? ¿no son ellos quienes tienen la deuda con el pueblo? Sólo hay que leer y analizar la historia…
Continuando con mi colección de citas, que tanto me gustan, guardo cuidadosamente en mi memoria un fragmento de Las palabras andantes, de Eduardo Galeano. Cuando no tengo ganas de levantarme por las mañanas, me la repito mentalmente: “La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar.”