¿Quieres libertad de expresión?

Me uno a esta campaña que he visto en el blog de César Calderón.

Vivimos tiempos oscuros, tiempos de ataques a la libertad de expresión que se han acentuado con el despido de los últimos vestigios de independencia en RTVE Y Radio Nacional, tiempos de televisiones y radios escoradas más allá de la ultraderecha y medios de comunicación en connivencia con el poder.

Tiempos de pensamiento único en el que unos pocos marcan la agenda mediática del país repitiendo los mismos mensajes por tierra mar y aire, tiempos en los que la red vuelve a convertirse en el único espacio de libertad al alcance de todos los ciudadanos y ciudadanas.

Tiempos en los que nos quieren hacer tragar una crisis creada por la codicia de unos pocos a base de controlar los medios de comunicación tradicionales, minimizando las protestas e imponiéndonos un discurso oficial repleto de ideología conformista y conservadora.

No se si lo recordarán, pero hubo un tiempo en los lejanos días de 1998 en el que un grupo de jóvenes Serbios se enfrentaron a la dictadura de Milosevic al grito de Otpor! y utilizando como herramienta solamente su creatividad y unos teléfonos móviles que ni siquiera tenían internet. Y ganaron

Hubo un tiempo en el año 2004 que los españoles nos movilizamos contra las mentiras de Aznar a base unicamente de SMS, realizando concentraciones relámpago y exigiendo que se nos dijera la verdad sobre los atentados del 11M. Y ganamos.

Y hubo otro tiempo, más cercano, en el que miles de españoles escribíamos en nuestros blogs, charlábamos, nos enlazábamos, conversábamos y nos movilizábamos en micro-causas. No existían aun las redes sociales y los smartphones solo estaban al alcance de unos pocos privilegiados, pero esa constelación de blogs  se convirtió un espacio de libertad política al margen de las agendas y los discursos oficiales.

Ya no basta con las redes sociales, en una situación como la que vivimos es necesario establecer nuevos espacios de libertad de creación, de pensamiento, de debate, de acción y de movilización, y eso no puede ser otra cosa que los blogs.

Si tienes un blog, únete a esta campaña, pega la imagen en tu bitácora  y haz tu propia llamada a la acción, si no lo tienes, ábrete uno.

Conversa, enlaza, debate, enlaza, crea, enlaza, moviliza, y no dejes de enlazar.

Si quieres libertad de expresión, no te la van a regalar, abre tu blog y gánatela.

Escuela Pública: de tod@s para tod@s

La Constitución de Cádiz de 1812 contiene un artículo donde ya presupone y salvaguarda el derecho a la escolarización. Este proceso comprendía  un aprendizaje básico a leer, escribir, el catecismo y los valores civiles. No era una cuestión de política global sino local, gestionado por los municipios.

Curiosamente, es a partir de la II República cuando surge el concepto de escuela pública que hoy (des)conocemos,  en el que se integró la importancia de la formación de formadores (maestros), la elaboración de partidas para este menester en los presupuestos y que ofreció un complemento cultural (des)integrado.

En el período del franquismo, en nuestro país había un millón de niños sin escolarizar. Por ello, en la transición y, posteriormente, en democracia, se estableció el derecho de toda persona a la educación, al pleno desarrollo humano (artículo 26 de la Declaración Universal de Derechos Humanos). Por ello, los poderes públicos se comprometieron a garantizar el desarrollo de la educación pública como un derecho social y no individual (artículo 27 de la Constitución Española).

Sin embargo… desde 2009 a la actualidad se ha recortado más de medio millón de euros de desembolso en educación, que realmente no es un gasto, sino una inversión en los ciudadanos del mañana, que tengan un espíritu crítico, reflexionen, inventen, gestionen su creatividad, aprendan a convivir… en definitiva, en una educación integral y una escuela democrática que fomente la participación. Hasta hace muy poco, se entendía que un servicio público, como es la educación, era universal, donde se garantizaba la igualdad, la obligatoriedad, facilitaba la movilidad social, luchaba contra el fracaso escolar, disponía de una función compensatoria para quienes tenían dificultades en el aprendizaje… Una escuela pública inclusiva.

Una escuela pública de todxs para todxs supone la no reproducción de las jerarquías ni sus elitismos y parece que esto no gusta a un sector de la población anclado en el pasado. Es muy conocido cómo la represión se cebó sobre todo con los maestros republicanos en la etapa franquista y esto no fue una casualidad, por los valores que representaban.

La Comunidad de Madrid es, desgraciadamente, un claro ejemplo de desmantelamiento gradual y continuo de la escuela pública. Esta escuela pública joven, un concepto reciente y, por tanto, vulnerable. Una administración pública que segrega al alumnado con un ranking de excelencia de sus centros educativos. Por lo tanto, es obvio que no les importa cuidar a todos por igual, unos valen más que otros para el gobierno de esta comunidad rompiendo el principio de igualdad. Defiende la existencia de institutos de excelencia, donde vayan lxs mejores estudiantes, fomentando la segregación. Una comunidad que ofrece ventajosas deducciones fiscales a quienes lleven a sus hijxs a centros privados, mientras que reduce las partidas dirigidas a la educación pública. Una comunidad que está desintegrando los programas de compensatoria dirigidos a aquellxs alumnxs con mayores dificultades escolares. No les interesan, por tanto, no invierten. Y esto son tan solo unas brevísimas pinceladas de cómo se mercadea en nuestra comunidad autónoma con la educación pública.

Os aconsejo la lectura del manifiesto de la Plataforma por la Escuela Pública de Vallecas, donde expresan, con mayor rigor, todos los puntos clave de esta lucha, que debe ser la de tod@s.

Todo país que descuida su educación, está condenado al fracaso. Rafael Robles, profesor de filosofía del instituto Los Batanes de Viso del Marqués (Ciudad Real).

Nota: post elaborado con información proporcionada por Agustín Moreno, profesor de secundaria en la Comunidad de Madrid.

Derechos Humanos en Honduras

Afirman aquellxs quienes creen en las simbologías de los elementos que el fuego purifica. Pero me temo que no es eso lo que ha ocurrido en la Granja Penal de Comayagua.

Esta tarde he conocido a Denia, una chica hondureña, refugiada política en España después de haber recibido todo tipo de amenazas y el intento de secuestro. Es activista por los derechos humanos en su país. Ella lo tiene claro. No ha sido un incendio  fortuito y el gobierno es el máximo responsable.
Uno de los datos que más llamó mi atención estos días en los medios de comunicación fueron los comentarios sobre que Honduras es el país de América Latina con mayor índice delictivo. Esta tarde he entendido mejor por qué.  En Honduras existen presos políticos, considerados como delincuentes. Las cárceles de Honduras están repletas de personas que sólo han cometido faltas comunes,  como es el caso de uno de los hombres que ha muerto en el incendio y cuya hermana esperaba angustiada noticias en el exterior de la prisión. Calcinado. Estaba preso porque robó leña para calentar su casa, no utilizó la violencia contra nadie, robó y se fue, no parece un delito que merezca esa pena.
Las llamas comenzaron en una celda donde permanecían encarcelados siete presos, maestros de escuela que no comulgaban con el actual gobierno. ¿Torturas? ¿Casualidad? También afirma que los muertos tiroteados al intentar librarse de la quema son muchos más que aquellos que perecieron quemados, simplemente no les permitieron escapar y les condenaron a la pena de muerte. Y a esto sumamos el dato de que había más de ochocientos encarcelados en una prisión que no tiene aforo más que para trescientos… 
Después de escuchar algunos de los argumentos de Denia para sus sospechas, no sé a vosotrxs, pero a mi, algo me huele a chamusquina…

Para más info, aquí os dejo en un enlace a Dadaistmo

Desayuno con diamantes

Viernes. Otra vez cabreada al trabajo. Razón: síííí, de nuevo las Cartas de los Lectores del periódico 20 minutos. Una de ellas, titulada “Crucifijos fuera de las escuelas”, no era lo que parecía en su titular sino que su autora defendía que “Ahora bien, el Tribunal de Estrasburgo se refiere únicamente a la presencia obligatoria de crucifijos en las aulas, pero no a la presencia democráticamente decidida, por mayoría. El procedimiento a aplicar podría ser el siguiente: si nadie reclama, se seguiría la tradición del centro, dejando las cosas como hasta ahora. Cuando haya alguna reclamación, se someterá al criterio de los alumnos, que por votación decidirán demcráticamente si se mantiene o no. De esta manera, las minorías aprenderán a adaptarse a las tendencias mayoritarias. Esto en cuanto a los colegios del Estado, puesto que los privados han de poder establecer las reglas según su ideario”.

Si es que los peperos son todos iguales, porque no necesito ver a la señora meter la papeleta en la urna para saber lo que vota religiosamente. Se les llena la boca con la palabra DEMOCRACIA, de la cual desconocen su completo significado y lo pervierten, además de pasarse por el forro el respeto a las minorías. Isabel Cortés, “premio carta a la tolerancia”, ha pasado por alto que la finalidad intrínseca al concepto de democracia es la de salvaguardar los derechos de las minorías, derecho que muchas veces se viola impunemente por el “bienestar mental” de la mayoría, que esto de respetar la diversidad se nos da un poco mal. Si es que pasa no sólo con la religión, sino con la orientación sexual, la política, la actividad económica que desarrolles… y cualquiera que viva bajo unas normas diferentes a las establecidas (pero siempre desde un punto legal y sin hacer daño a nadie, eso se da por entendido).

Pero mi indignación no acababa aquí, sino que una persona llamada Maite, firmaba otra carta que me daba risa, trataba el eterno debate sobre la inmigración: “[…] en mi entorno tengo amigos inmigrantes que actualmente están en la misma situación económica que yo y gozan de unas ayudas que yo, por ser española, no tengo.
Creo que España es un país que no trata tan mal a los inmigrantes como se dice o se hace ver. Sí es cierto que existen empresas que los explotan; yo, personalmente, también me he sentido explotada por alguno. ¡No dramaticemos, por favor!”

Total, que nuestros vecinos inmigrantes, deberían darnos las gracias con la mano en alto cada mañana por dejarles permanecer en Arriba España, así como no se nos ocurre para nada fomentar una solidaridad obrera y reivindicar derechos laborales tan antiguos como el pan. Ellos que vayan por su lado (llevándose todas nuestras ayudas caritativas de este, nuestro país) y nosotros, que también nos explotan, por otro. El “enemigo” común, si es que hay que llamarlo así, no es el empresariado (alabados sean) que se aprovecha de la coyuntura economica y de la vulnerabilidad de ciertos colectivos, sino que la culpa es de los inmigrantes. Si es que esto… ya lo sabíamos todos.

Maite, guapa, ¿por qué no me haces un favor? Móntate en una patera y luego cuéntame la experiencia por carta. (¡Andaaaa! Qué buena idea para el programa 21 días.)

Tan cerca, tan lejos

A veces tengo la sensación de que la vida es una broma pesada que nos han gastado y hay alguien, no sé dónde, partiéndose de risa, observando con perversa diversión cómo nos las apañamos con las diferentes situaciones que provoca, como si esto fuera una especie de “Show de Truman”. Comentaba el engreído fraile o cura o lo que sea que bautizó a mi sobrino [¿qué le vamos a hacer? No pude convencer a sus padres de lo contrario, pero el pequeño está tranquilo, le prometí que de mayor apostataríamos juntos y dejó de llorar, jeje] que no había conocido a ningún ateo convencido. Creo que delante, en ese mismo instante, tenía a varios, aunque tampoco podría asegurarlo, sólo puedo hablar por mi, que abandoné la fe cristiana hace mucho. No creer en ningún dios causa a veces cierta angustia, porque significa que los humanos estamos “abandonados” en el mundo a nuestra suerte y eso, mucha gente, no lo puede admitir, le origina gran desasosiego y vacío. Yo también lo siento a veces, porque somos un auténtico desastre, si viniera a visitarnos un extraterrestre, saldría corriendo del planeta Tierra despavorido ante tanto sinsentido. Después de todo, creer que efectivamente hay algo sobrenatural o sobrehumano, tendría que concebirse como un ser vengador, agresivo y burlón, que se ríe de todo cuanto nos pasa, que permite que ocurran cosas desgarradoras, poniéndonos a prueba constantemente y eso sí que no es tolerable. Tal que así, como si fuera alguna de las vías que Santo Tomás pretende utilizar para probar la existencia de su Dios, es esta explicación alternativa para mi (una de ella, tengo más) de que no lo hay. Y me da igual que haya un paraíso esperándome en otro sitio, yo quiero el paraíso aquí, dios no debería hacer chantaje emocional. ¡Y a los creyentes se lo hace!
Hasta este punto han derivado mis pensamientos después de encontrarme en mi paseo nocturno hacia casa con una mujer con la que hablé en Atocha. Sí, mi sábado noche ha concluido con una minicita con una toxicómana. Estaba mendigando y se acercó a mí. Debo decir que iba a pasar de largo pero pronunció desde el principio unas palabras mágicas: “Soy asturiana” . Y me paré en seco. ¿Qué hace en Atocha, una asturiana toxicómana, una sábado por la noche y amenazando lluvia? Me pudo la curiosidad de conocer la historia que tendría detrás, lo que querría contarme y de cómo yo luego elegiría los datos que podrían ser ciertos o no. Pedía dinero para pagarse una habitación primero y luego para comer, que el dinero no era para otra cosa. Le dije que utilizara las monedas para lo que quisiera, ella conocería sus necesidades, no iba a pedirle explicaciones. Le comenté que éramos paisanas. Me preguntó de dónde era yo, se lo dije y se le llenaron los ojos de lágrimas. ¡Qué cursis y sentimentaloides podemos llegar a ser los asturianos emigrantes cuando hablamos de nuestra tierra! Ella es de un pueblo de la cuenca minera y tenía muchas ganas de volver porque allí estaban sus hijos, tenía dos, uno de 18 y otro de 11 años:
-¿Tú no tienes hijos?-
Pues no…-
Vine a Madrid a trabajar y mira cómo estoy-. En la calle.
Esta ciudad puede ser muy dura, es abierta y suele recibir bien a los forasteros pero tiene la otra cara de la moneda, puede hacerse muy difícil echar raíces en tierra de nadie. Me arrepentí de no haberme quedado más tiempo con ella, me quedé con ganas de saber más y de contarle también, de tomarnos algo juntas.
Este encuentro me hizo recordar a C. el resto del camino, una alcohólica portuguesa, que vivía en el pasadizo de Plaza de España. Cuando la conocí ya no bebía. Decía que siempre le había dado mucha vergüenza pedir dinero y que lo había hecho en contadas ocasiones. Una de ellas, fue durante el mono; se acercó a una chica tímidamente y le dijo la verdad, que era alcohólica y que necesitaba comprar un cartón de vino, si podía darle un euro, con eso era suficiente. Y la muchacha se lo dio. Aquella anécdota me hizo reflexionar, me preguntaba si yo hubiera sido capaz de darle el dinero después de detallarme para qué lo iba a utilizar, en esos momentos me creaba ciertas contradicciones morales. Después del tiempo transcurrido y haber aprendido tanto de ellos y ellas, sé que esa situación no me crearía problema alguno en la actualidad, también se lo daría sin dudarlo. La abstinencia de los alcohólicos es la más dura y peligrosa que existe, de hecho, hemos hecho desintoxicaciones con dosis reguladas de alcohol. Y, sin buscarlo, llegó a mi mente el alcohólico más entrañable que he conocido, aquel que se inventaba las mejores historias para excusar sus positivos de alcohol. Podía contarte que le habían dado un bombón de licor o que la ternera que se había comido llevaba vino blanco y de ahí el positivo del alcoholímetro. Y tenías que disimular la sonrisa para que se tomara en serio la terapia.
No sé si esta madrugada mi paisana asturiana dormirá después de haberse metido un pico que habrá conseguido después de mendigar toda la noche; tampoco sé si sus circunstancias actuales la dejarán volver a Sama de Langreo y presentarse tal cual ante sus hijos. Sólo sé que ella, como todos los demás, necesita dignidad y un acercamiento de tú a tú. Sin más (ni menos). Lo contrario sería patético paternalismo y muestra de incierta superioridad mal entendida.

Grandes filósofos

No se puede aprender filosofía, tan sólo se puede aprender a filosofar
Inmmanuel Kant
Hay grandes filósofos, clásicos, presentes en cualquier libro de Ciencias Sociales que se precie y, por lo tanto, reconocidos por la historia. Podemos recordar a Platón, Sócrates, Kant, Descartes, Sartre (por desgracia todos hombres)… Pero también hay espléndidos filósofos, aunque no profundicen mucho en la metafísica, que se encuentran más cerca de lo cotidiano, de lo palpable y lo irremediablemente humano. Y me refiero a aquellos desterrados que aprenden “en la universidad de la vida”, como un día dijo otra gran mujer que conocí llamada Heidi Rueda.
Todo esto me vino a la cabeza esta noche, haciendo zapping. Encontré por casualidad la nueva entrega del programa titulado “El coro de la cárcel”. Cuando cambié de canal encontré un grupo no excesivamente numeroso de hombres y mujeres que aprendían en un taller de música a cantar canciones, más o menos entonadas, y a reflexionar sobre sus letras. El tema que el profesor les presentó esta vez para aprender fue uno del Arrebato. Ese grupo o ¿solista? (perdonad mi incultura) me inspira cierta ternura porque es un exitazo entre la población de lugares más humildes y enterrados, algo tendrá. Sinceramente, lo conozco por las varias veces que lo han nombrado en la serie de televisión Aída, ya que a la hija de la protagonista le encanta, es capaz de hacerle a su madre mil perrerías para conseguir acudir al concierto del Arrebato. Y sí, lo confieso sin complejos, soy fiel seguidora de la serie; grandes personajes, grandes filósofos representados con ironía y sátira, mucha sátira.
Volviendo al taller de música, los alumnos y alumnas recibieron la noticia de la enseñanza de la canción del Arrebato con júbilo y, de hecho, ya la conocían. Son totales. Y no se trata esta vez de una serie de ficción, ni de ninguna representación teatral. Todos los presos y presas son de verdad, de esos de carne y hueso, que no es tan difícil encontrar a nada que te pares por la calle. Y llegan al alma. Qué incongruencia la de éstas, nuestras Instituciones Penitenciarias, ésas que luego se quejan de lo abarrotadas que están las cárceles y de la falta de presupuesto para mantenerlas en condiciones más óptimas. Y qué asco la gente que piensa que la culpa es de los inmigrantes, que hasta vienen a ocuparlas. Por favor, las cárceles españolas, ¡también para los españoles! Porque encima tenemos que mantenerlos a toooodos, ¿por qué no instituir la pena de muerte? Saldría más barato. Bueno, después de esta ida de olla, me parece una pena que sólo haya contadísimos centros (probablemente con los dedos de una mano en todo el país) que puedan servir de modelo alternativo para el resto de las prisiones. Eso por un lado. Por otra parte, algo falla cuando hay, por ejemplo, chicos muy jóvenes, uno de 18 años al que sus compañeros, también presos, le hablan de que tiene que elegir un camino y no malgastar más de la mitad de su vida en la cárcel, como habían hecho los compañeros que le “asesoraban”. Estaba otro caso, que me llamó la atención por su crudeza: una mujer de 39 años, muy castigada físicamente, que había estado desde los 17 en la cárcel y le quedaban sólo tres meses para salir. Desde que había entrado al final de su adolescencia, sólo había vivido en libertad un mes. Pensé en el amargor de esa mujer cuando cruce los muros de la cárcel, porque cuando salga estará perdida en el mundo. ¿Adonde irá? Después de tantos años el desarraigo será casi absoluto, ¿cuánto tardará en volver a entrar? Ojalá que nunca pero no lo veo muy claro.
El “coro” reflexionó sobre la necesidad del dinero, uno de los temas de la canción. Uno de los alumnos comentó algo así como que sin dinero para la sociedad no eres nadie. ¡Filósofo! Una gran puñetera verdad, ¿no? El dinero, la posesión de lo material, te coloca en la escala social, sin dudas, y muchas veces condiciona la manera en que te relaciones. Esta re-re-reflexión no sé cuántas veces re-re- repetida hace falta de vez en cuando, aunque sea muy obvia, sobre todo pensando en la cercanía vertiginosa de las fiestas navideñas (que a ver cuándo las suprimen del calendario). Nuestro “querido” Gallardón ha colocado en nuestra ciudad más bombillas que nunca pero eso sí, de bajo consumo, no vaya a ser que encima le acusen de ser poco sensible a la crisis. Pero una cosa de la que no habla él ni los medios de comunicación (ni uno solo) es de la supresión, hace meses, del servicio que se inició a bombo y platillo cuando Ana Botella era Concejala de Servicios Sociales. Esta asistencia brindaba ayuda a los mayores, una prestación a domicilio que comenzó rodeada de una gran campaña destinada (a proporcionar votos con un lavado de cara) a paliar el número de ancianos que morían solos en su casa, sin que nadie hubiera llegado a asistirlos. Esto significa que la crisis económica ha llegado a Servicios Sociales (por otra parte, permanentemente en crisis, así que no se percibe tanto) pero, ¡milagro!, no afecta a las luces omnipresentes que adornan esta fiesta consumista y repulsivamente capitalista que, de forma soterrada, llamamos Navidad.
Y es que filosofar en las noches en vela da para mucho, como veis.

11 de Septiembre de 1973

Para los entrópicos más cercanos

Anoche me revolvía en la cama pesando en que no podía dejar pasar este día sin pena ni gloria mientras se celebran cientos de homenajes por los fallecidos en el popular 11-S estadounidense, cuando, desgraciadamente, ha habido más trágicos onces de septiembre a lo largo de la historia.
Hace 35 años que acaeció el golpe militar del que fue víctima el gobierno socialista de Allende y el día en que el propio presidente perdió la vida. Un día nefasto que marcaría el inicio de una de las dictaduras más inhumanas sobre las que he podido leer: la de Pinochet.
Salvador Allende nos dejó sus palabras ondeando en la radio chilena ese 11 de Septiembre de 1973. Ni él mismo preveía seguramente lo que marcarían sus mensajes a generaciones futuras, su dicción, la emoción que despiertan, que nos eriza el vello cada vez que las escuchamos o leemos, que nos da un sentido y la inspiración para continuar y creer, fantasear con otro mundo, con otros valores, otro tipo de sociedad, siempre con equidad y justicia social.

Aliento. Tomaros vuestro tiempo si vais a leer sus palabras, algo se removerá por dentro.

“Seguramente esta es la última oportunidad en que me pueda dirigir a ustedes. La Fuerza Aérea ha bombardeado las torres de Radio Portales y Radio Corporación.

Mis palabras no tienen amargura, sino decepción, y serán ellas el castigo moral para los que han traicionado el juramento que hicieron… soldados de Chile, comandantes en jefe titulares, el almirante Merino que se ha auto designado, más el señor Mendoza, general rastrero… que sólo ayer manifestara su fidelidad y lealtad al gobierno, también se ha nominado director general de Carabineros.

Ante estos hechos, sólo me cabe decirle a los trabajadores: ¡Yo no voy a renunciar! Colocado en un tránsito histórico, pagaré con mi vida la lealtad del pueblo. Y les digo que tengo la certeza de que la semilla que entregáramos a la conciencia digna de miles y miles de chilenos, no podrá ser segada definitivamente.
Tienen la fuerza, podrán avasallarnos, pero no se detienen los procesos sociales ni con el crimen… ni con la fuerza. La historia es nuestra y la hacen los pueblos.

Trabajadores de mi patria: Quiero agradecerles la lealtad que siempre tuvieron, la confianza que depositaron en un hombre que sólo fue intérprete de grandes anhelos de justicia, que empeñó su palabra en que respetaría la Constitución y la ley y así lo hizo.

En este momento definitivo, el último en que yo pueda dirigirme a ustedes, quiero que aprovechen la lección. El capital foráneo, el imperialismo, unido a la reacción, creó el clima para que las Fuerzas Armadas rompieran su tradición, la que les enseñara Schneider y que reafirmara el comandante Araya, víctimas del mismo sector social que hoy estará en sus casas, esperando con mano ajena reconquistar el poder para seguir defendiendo sus granjerías y sus privilegios.

Me dirijo sobre todo, a la modesta mujer de nuestra tierra, a la campesina que creyó en nosotros; a la obrera que trabajó más, a la madre que supo de nuestra preocupación por los niños. Me dirijo a los profesionales de la patria, a los profesionales patriotas, a los que hace días estuvieron trabajando contra la sedición auspiciada por los Colegios profesionales, colegios de clase para defender también las ventajas que una sociedad capitalista da a unos pocos. Me dirijo a la juventud, a aquellos que cantaron, entregaron su alegría y su espíritu de lucha.

Me dirijo al hombre de Chile, al obrero, al campesino, al intelectual, a aquellos que serán perseguidos… porque en nuestro país el fascismo ya estuvo hace muchas horas presente en los atentados terroristas, volando los puentes, cortando la línea férrea, destruyendo los oleoductos y los gasoductos, frente al silencio de los que tenían la obligación de proceder: estaban comprometidos. La historia los juzgará.
Seguramente Radio Magallanes será acallada y el metal tranquilo de mi voz no llegará a ustedes. No importa, lo seguirán oyendo. Siempre estaré junto a ustedes. Por lo menos, mi recuerdo será el de un hombre digno que fue leal a la lealtad de los trabajadores.
El pueblo debe defenderse, pero no sacrificarse. El pueblo no debe dejarse arrasar ni acribillar, pero tampoco puede humillarse.
Trabajadores de mi patria: Tengo fe en Chile y su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo, donde la traición, pretende imponerse. Sigan ustedes, sabiendo, que mucho más temprano que tarde, de nuevo, abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre, para construir una sociedad mejor.
¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!
Estas son mis últimas palabras y tengo la certeza, de que mi sacrificio no será en vano. Tengo la certeza de que, por lo menos, habrá una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición.”

En el 2050…

Anoche anunciaban en el telediario que los mandatarios de los países del G8 se responsabilizarán de reducir los gases que favorecen el cambio climático para el año 2050. ¿¿2050?? Claro, en ese año ninguno de nosotros estará ya por aquí para comprobarlo, tampoco ellos. Es lo perverso de estos compromisos que hacen las instituciones, administraciones y la clase política, eligen períodos a tan largo plazo, que saben que son imposibles de cumplir. De todas formas, el concepto de “compromiso” tampoco tiene un criterio unificado, Bush desconoce directamente su significado; por otro lado, Sarkozy y Berlusconi aplican “donde digo, digo y donde digo, diego”.Igual que las intenciones de erradicar la pobreza para el año 3067. Es más, lejos de reducir la miseria, ésta aumenta y cada son más las personas que viven por debajo del umbral de la pobreza. Ya sabemos que estos plazos no funcionan, no entiendo por qué continúan utilizándolos. Los objetivos hay que cumplirlos poco a poco, por ejemplo en planes quinquenales.

Debe ser que mediáticamente este tipo de noticias vende mucho, marketing puro y duro, que parezca que los países más ricos del mundo, a todos ellos, les importa mucho el cambio climático y el desarrollo sostenible; un titular que, tal vez, tranquiliza sus conciencias pero no da para más.

PASARELA LUMI-FASHION

Hetaira, colectivo en defensa de las prostitutas, organiza el jueves día 26 de junio de 2008, a partir de las 19,30 horas, en la Plaza Carlos Cambronero (calle del Pez), la Pasarela Lumi Fashion, e invita a la ciudadanía, especialmente a quienes viven y trabajan en la zona centro de Madrid, a sumarse a esta iniciativa por la convivencia en el barrio.
Una fiesta por la tolerancia y por la convivencia pacífica entre vecindario, comerciantes y mujeres que ejercen la prostitución. Una fiesta para llamar la atención de la Administración para que ponga todos los medios a su alcance por escuchar las necesidades de la población y hacer de este barrio un lugar habitable, con servicios públicos apropiados, un barrio donde quepa todo el mundo. Donde se pueda vivir y trabajar con tranquilidad.
La Pasarela Lumi Fashion cuenta con el apoyo de Cogam (colectivo de Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales de Madrid), Transexualia (Asociación Española de Personas Transexuales e Intersexuales de Madrid), Fundación Triángulo (por la igualdad de derechos de gais y lesbianas), y ConSentido (espacio para el erotismo social, donde se combinan sexualidad, ocio, arte y solidaridad).