No es una crisis, es una estafa

Estas son una serie de ideas que he recogido de una conferencia de Bibiana Medialdea, economista crítica y profesora de Economía Aplicada. Una ponencia que trataba de acercarnos al entendimiento de la situación económica de una forma amena y, sobre todo, algo que es de agradecer, con un lenguaje comprensible para quienes no somos expertxs en la materia.
Durante los últimos meses, mientras la tasa de paro engordaba irremediablemente y escuchaba las noticias sobre la situación crítica de Grecia me preguntaba por qué cuando nos han explicado el origen de la crisis como algo financiero, de repente han sido los estados quienes tienen los problemas de financiación. Y por qué la deuda pública se convertía en la mayor dificultad para nuestros estados y una de las principales preocupaciones de la ciudadanía.
Como en cualquier economía, sea familiar, empresarial o de cualquier otra índole, el empeoramiento de la crisis tiene que ver con una disminución muy sensible de los ingresos de un estado. El estado recauda a través de los impuestos, dinero que obtienen a través del consumo. Y ha sido notable su rebaja desde el año 2007, con lo cual había una necesidad urgente de endeudamiento. Y también, cómo no, se ha desatado un incremento sustancial de los gastos, especialmente debido a las prestaciones económicas, subsidios por desempleo, también a la extensión del fraude fiscal pero, sobre todo, por los rescates bancarios. Cantidades astronómicas que los estados, entre ellos, España, ha donado a la banca.
Desde los años 2007/2008 en la economía mundial, especialmente en la economía europea, se estaban produciendo crisis bancarias generalizadas, es decir, los sectores bancarios privados acometieron actividades muy arriesgadas pero muy rentables, hasta que más de una operación de especulación salió mal, muy mal. Fue entonces cuando el objetivo prioritario de la intervención pública se basó en salvar al sistema bancario a través de rescates (que los medios de comunicación llaman inyecciones), rescates directos a través del regalo de dinero público y rescates indirectos mediante avales que se hacen efectivos muchas veces.
[Nota: Lo curioso es que la política del BCE, en sus estatutos, tiene prohibido el respaldo económico a los estados, pero sí puede ofrecer crédito ilimitado a la banca privada con tipos de interés subvencionados de un 1%.]
¿Qué ha hecho la banca con todo ese dinero público regalado?
Sabemos que el sector bancario privado es el que sostiene el crédito. El discurso oficial es que las autoridades gobernantes, en vez de intervenir directamente en la economía de su país, les han proporcionado el dinero a los bancos para reactivar la economía de las familias.  
¿Cuál es la realidad? Que la banca, con una situación financiera discutible, ha optado por no transferir el crédito a la economía sino que lo aplican en unos fondos muy rentables llamados DEUDA PÚBLICA. Por lo tanto, al suministrar dinero a los bancos, aumenta la deuda pública, que es, a su vez, la que compran los bancos con ese dinero regalado. Parece un chiste, pero no, es una estafa. De esta manera se aseguran el reciclaje del dinero: un sector bancario con dinero público que compra deuda del estado, una inversión segura y rentable por el tipo de interés.
¿Quién pagará esta deuda pública? Al parecer, hay tres escenarios posibles:
1.      Si todo va como esperan las autoridades, quienes la financiaremos somos los contribuyentes, que para eso pagamos impuestos. En toda la periferia europea, a la que nuestro país pertenece, los impuestos provienen de rentas del trabajo y menos de un 20% proviene del capital. Un poco mal repartido, ¿no? Incluso cuando todo ha ido “bien”, años atrás, los estados han estado favoreciendo más al capital: nos lo quita a quienes menos tenemos, la ciudadanía, para dárselo a grandes inversores y a quienes detentan el poder económico. La deuda estará socializada, la pagaremos entre todos, no la pagarán más quienes la han creado, ni quienes más tienen.
2.      Si existen dificultades para afrontar el pago de la deuda es cuando se genera esta situación que hemos tenido en el estado español: “pérdida de confianza de los mercados”. El estado tiene que dar señales de que posee los recursos para pagarla y si no, que va a esforzarse para conseguirlo. Como hemos visto (y lo que nos queda por ver), al final, los ajustes económicos recaen, una vez más, sobre la población más vulnerable y quienes está en peores condiciones. Se trata de una cuestión de prioridad, de dónde prefieren gastar el dinero. Y parece claro que, antes que en educación o sanidad, van a preferir los ajustes para el pago de la deuda, ya que los mercados se lo exigen.
3.      Si las previsiones de los gobernantes se tuercen, como es el caso de Grecia, se puede dar “el rescate”. Se liberan fondos para el estado, que no podrá disponer de ellos realmente porque desembocarán directamente a quienes han comprado su deuda pública. Como veis se trata de un rescate a los bancos, no a los estados. Esta vía sale aún más cara y no hace más que agudizar la crisis, vamos, la pescadilla que se muerde la cola.
Y todo esto sucede en un contexto en el que la crisis fiscal también sirve a los bancos para obtener beneficios por las reestructuraciones de la deuda, que significa que tienen más plazos y mayor intereses que llevarse a la saca.
Sinceramente, ahora más que nunca comprendo el lema de la gente que grita en la calle que “no nos representan”. Y es más, empiezo a ver claramente que la desobediencia a los mercados es nuestra única opción para no ceder al chantaje ni a las imposiciones del Pacto del Euro. ¿Qué pensáis vosotrxs?
Para más información podéis descargaros de forma gratuita un libro muy reciente de economía crítica y muy fácil de leer, titulado “Quiénes son los mercados y cómo nos gobiernan. Once respuestas para entender la crisis”.

Derechos Humanos en Honduras

Afirman aquellxs quienes creen en las simbologías de los elementos que el fuego purifica. Pero me temo que no es eso lo que ha ocurrido en la Granja Penal de Comayagua.

Esta tarde he conocido a Denia, una chica hondureña, refugiada política en España después de haber recibido todo tipo de amenazas y el intento de secuestro. Es activista por los derechos humanos en su país. Ella lo tiene claro. No ha sido un incendio  fortuito y el gobierno es el máximo responsable.
Uno de los datos que más llamó mi atención estos días en los medios de comunicación fueron los comentarios sobre que Honduras es el país de América Latina con mayor índice delictivo. Esta tarde he entendido mejor por qué.  En Honduras existen presos políticos, considerados como delincuentes. Las cárceles de Honduras están repletas de personas que sólo han cometido faltas comunes,  como es el caso de uno de los hombres que ha muerto en el incendio y cuya hermana esperaba angustiada noticias en el exterior de la prisión. Calcinado. Estaba preso porque robó leña para calentar su casa, no utilizó la violencia contra nadie, robó y se fue, no parece un delito que merezca esa pena.
Las llamas comenzaron en una celda donde permanecían encarcelados siete presos, maestros de escuela que no comulgaban con el actual gobierno. ¿Torturas? ¿Casualidad? También afirma que los muertos tiroteados al intentar librarse de la quema son muchos más que aquellos que perecieron quemados, simplemente no les permitieron escapar y les condenaron a la pena de muerte. Y a esto sumamos el dato de que había más de ochocientos encarcelados en una prisión que no tiene aforo más que para trescientos… 
Después de escuchar algunos de los argumentos de Denia para sus sospechas, no sé a vosotrxs, pero a mi, algo me huele a chamusquina…

Para más info, aquí os dejo en un enlace a Dadaistmo

Me uno al manifiesto por un consumo solidario

Los sindicatos han convocado una huelga de consumo para el día 18 de febrero. Los miembros del grupo REdSISTENCIA (hashtag #REdSISTENCIA) apoyamos dicha huelga, pero queremos aportar nuestras propuestas para una movilización más general, continua y, a la larga, eficaz.

Esas propuestas se concretan en el “Manifiesto por un consumo solidario”:
  
Compañer@s trabajador@s,

Nadie ignora la agresión que, desde hace muchos años, venimos padeciendo por parte de todos los estamentos del poder, fundamentalmente el económico. Tras años de salarios congelados, el colectivo de trabajadorxs públicos, ha visto como se le han aplicado recortes en dos ocasiones en poco más de un año. En estos momentos, la situación se agrava dramáticamente con los recortes en los servicios que se prestan a los ciudadanos.

El resto de trabajadorxs en toda Europa, pero con mayor virulencia en nuestro país, padece las consecuencias de un aumento continuo del paro, una mengua en sus salarios y condiciones laborales, y serias pérdidas en sus derechos sociales y sindicales.

Y esto no ha hecho más que empezar.

Al mismo tiempo, lxs trabajadorxs del sector público sufren una campaña de menosprecio a su trabajo, no desprovista de calumnias y medias verdades, presentándolos frente al resto de la ciudadanía como un grupo de privilegiadxs, vagxs e incompetentes; como unas rémoras  que están impidiendo la recuperación económica del país. Esta campaña puede hacerse extensiva al resto de trabajadorxs, enfrentándolos a lxs desempleadxs por el mero hecho de tener trabajo: “Divide y vencerás”. Es un lema militar, que se aplica de modo natural en esta crisis-guerra-lucha de clases.

Al poder les conviene que estemos divididxs, que no seamos capaces de fijar nuestros verdaderos objetivos, y que no sepamos discernir quiénes son los enemigos en esta lucha. Lamentablemente, lo están consiguiendo.

Sin embargo, los grandes cerebros del FMI y el Banco de España empiezan a advertir que con tanto recorte se retraerá el consumo. Y sin consumo, no podrán arrancar las economías de los países, generando más desempleo. Y -lo que realmente les importa- no se podrá pagar la deuda.

No sería raro que esas mismas instituciones acabaran por acusar a los empleados públicos de desacelerar la recuperación del país. ¿Por qué no iban a hacerlo una vez más? Ya les acusaron de vivir por encima de sus posibilidades. Aún les acusan de ser un lastre para la economía. Y ahora, podrían ser los responsables de la caída del consumo, puesto que, aun viendo mermados sus ingresos, continúan estigmatizadxs por el sambenito de ser unxs privilegiadxs al mantener sus puestos de trabajo. Acusaciones todas, de la primera a la última, falaces.

Por todo lo anterior, queremos proponeros un cambio en nuestros hábitos de consumo. Consumamos en la medida de nuestras posibilidades, pero hagámoslo de un modo “creativo”, pensando con detenimiento a quién favorecemos con cada compra que hacemos.

Esta es nuestra propuesta:

Consumamos lo que necesitamos pero favoreciendo, siempre que podamos, a los pequeños comercios, negocios y empresas, impidiendo al mismo tiempo, que la Banca siga lucrándose de forma usurera con  nuestro consumo.

Si la compra resulta un poco más cara, debemos pensar que esos pocos euros que ahorramos consumiendo en grandes empresas se detraen, en parte, de las condiciones laborales de sus trabajadorxs, de las inversiones poco limpias de esas empresas, de la explotación indiscriminada de la agricultura, la pesca y la ganadería. No debemos tolerar que nadie use tu dinero para presionar al gobierno con el objetivo de conseguir mayores beneficios para ellos y mayores recortes para nosotrxs.

Pensemos también en el colectivo al que –en cierto modo- ayudaríamos. Los autónomos y pequeños empresarios son el patito feo de nuestra sociedad. La patronal los pone por delante en sus negociaciones, puesto que efectivamente son los más desfavorecidos, pero se olvidan de ellos en sus reivindicaciones, que pasan siempre por pedir peores condiciones laborales para los trabajadores. Estas peticiones en nada favorecen al pequeño comerciante, al autónomo, al pequeño empresario que ve cómo le pisotean los mismos que dicen defenderlos, haciéndoles competencia desleal, presionando a la baja con precios inasumibles, imponiendo horarios que ellos no pueden seguir.

Nada pueden imponernos acerca de nuestro consumo. Nuestros conciudadanxs, que lo están pasando tan mal o peor que nosotrxs, se verían favorecidos, y aquellos que dicen defenderlos no podrían decir nada, pues eso es lo que haríamos: defender lo que ellxs afirman defender.

Por todo ello, si estás de acuerdo con nosotrxs:

  • Procura consumir, siempre que sea posible, en los comercios de tu ciudad. Los tienes cerca y aunque gastes algo más, lo estás invirtiendo en calidad de vida para todos. De esta forma no subvencionarás a quien te insulta abiertamente, como el dueño de la cadena Mango o Adolfo Domínguez, entre otros. Los beneficios de estas cadenas los mantienen en una auténtica posición de privilegio desde la que pueden hacer mucho daño a toda la ciudadanía.
  • Si no queda más remedio que acudir a una gran empresa o comercio, intenta averiguar cuáles de ellas tienen mejores condiciones laborales, cuáles explotan menos el medio ambiente, cuáles pertenecen o no a grupos de presión. Intenta no cribar sólo por el precio, porque cualquier euro que ahorremos hoy, puede ser pan para hoy y hambre para mañana.
  • Procura comprar en aquellos comercios o empresas que facilitan el consumo a los desempleadxs, mediante descuentos o facilidades en el pago. No hay demasiadas aún, pero estamos convencidos de que, si con nuestro apoyo facilitamos su labor y la difundimos, cada vez habrá más.
  • Trata de pagar siempre en efectivo, sobre todo en el pequeño comercio. Conseguiremos dos objetivos: que el comerciante no tenga que pagar comisiones por la venta y que su banco deje de ganar dinero con operaciones a crédito por las que nos cobran intereses que superan la usura.
  • Plantéate  cambiar de banco. Busca uno que no invierta en asuntos sucios como especular con alimentos, presionar con la deuda de un país o invertir en armas. La banca ética puede ser una opción, pero no es la única. Hay que informarse, porque no toda la banca es igual. Si somos clientes de un banco cuyos dirigentes aconsejan la reducción de más prestaciones sociales o laborales, debemos  plantearnos  recortarles  a ellos sus beneficios.
  • Procura repostar en gasolineras con dependientes en los servidores. Ten en cuenta que los establecimientos autoservicio han eliminado un buen número de puestos de trabajo. Este factor se traduce en un incremento de beneficios dado que no implica menor importe, además muchas veces ni siquiera te ofrecen el servicio adecuado (guantes, papel de manos, etc.)

En nuestras manos está. Podemos conseguirlo. Podemos poner nuestro pequeño grano de arena, humilde, pero creativo, social y solidario.

HAZ DEL CAPITALISMO TU CLIENTE.

Crisis vs. guerras

La semana pasada fue un gustazo escuchar a Arcadi Oliveres i Boadella, un activista por la paz y la justicia social, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Autónoma de Barcelona.

Nos habló de algunas cuestiones relacionadas con la crisis alimentaria, los medicamentos y las farmacéuticas y la escasez del agua. De entre todos los capítulos, expuestos con maestría y, sobre todo, con elocuencia, incapaz de aburrir a nadie, una de las temáticas que trató fue la maquinaria de guerra y su crítica de cómo los países gastan sus presupuestos en los Ministerios de Defensa, cuando las necesidades sociales, sin embargo, son otras muy diferentes.

Los presupuestos de Defensa se distribuyen en personal, mantenimiento e inversiones (I+D,  instalaciones de bases militares, excavación de caminos, armas…) El presupuesto militar se aprueba, como todos los presupuestos ministeriales, cada año. Para elaborarlo no tienen en cuenta el incremento o desaparición de enemigos, sino que toman de referencia las partidas del año anterior, por inercia, para seguir una línea continuista, sin cuestionamientos incómodos y por modernización tecnológica.

Todo esto hace crecer el gasto militar inconmensurablemente hasta llegar a un billón y medio de dólares al año. En España, el gasto militar supone 54 millones de euros diarios, de los cuales 27 millones salen directamente del Ministerio de Defensa y el resto está “escondido” en partidas de otros ministerios. Por ejemplo, la construcción de un avión pertenece al Ministerio de Industria; la construcción de una base militar se hace pasar por Obras Públicas… ¿Por qué? Porque el gasto militar está mal visto por la ciudadanía y más en tiempos de crisis. Para más inri, el Ministerio que menos cumple sus números presupuestados a final de año es el de Defensa, esto ocurre desde hace veinte años atrás, desde la entrada de España en al OTAN.

En cuanto al personal, en el mundo hay 22 millones de militares. ¿Para qué sirven? Nos dicen que para labores humanitarias, sin embargo, Naciones Unidas asegura que para este tipo de emergencias serían suficientes 400.000 soldados. Sin ir más lejos, el ejército español cuenta con 170.000 soldados, de los cuales 20.000 realizan labores humanitarias. ¿Y los 150.000 restantes?

También es curioso el gasto en investigación científica para fines militares. Una pequeña parte de lo que se investiga es la que se vuelca al resto de la sociedad. Lo demás está sacralizado, no se filtra, más de la mitad de las investigaciones militares nunca se hacen públicas por motivos de secreto. Entonces, ¿de qué nos sirve ese pago tan cuantioso si la población nunca vamos a ser lxs beneficiadxs? 

Cuando escucho este tipo de informaciones, me autoafirmo en la idea de que la estupidez humana es infinita. Poblaciones de millones de personas estamos en un juego donde realmente no movemos ficha ni somos protagonistas, sino meras marionetas al servicio de unos pocos que sí les interesa este juego de la guerra. ¿Y si el norte abandonara definitivamente el comercio de armas con el sur? ¿Y si dejaran de investigar sobre bombas y no enrolaran adeptxs para matar a gente? ¿Y si pensaran en formas más optimas de convivencia y en técnicas de negociación? No sé, a lo mejor ya no seríamos seres humanos…

 Para más info visita In.Ci.So. Instituto de Ciencia Social Crítica

El paradigma ecológico y la intoxicación ideológica extrema

La semana pasada tuve la suerte de escuchar a dos extraordinarios divulgadores del paradigma ecológico. Ambos con un currículum asombroso que solamente voy a resumir aquí. Uno de ello, Pedro Prieto, es ingeniero técnico y vicepresidente en la Asociación Española para el Estudio de los Recursos Energéticos (AEREN), miembro de Científicos por el Medio Ambiente (CiMA) y del consejo internacional de ASPO.  Y a Jorge Riechmann, profesor de la Universidad Autónoma de Madrid e investigador en cuestiones medioambientales.

En una conferencia con unos 50 asistentes que escuchábamos boquiabiertos, a la par que desasosegados, fuimos conscientes del fino y sutil entramado geopolítico que supone la negación sistemática de un desastre energético, del calentamiento climatológico inminente y la desaparición de la biodiversidad, ante cuya alarma, la clase política, los grandes magnates y empresarios, hacen caso omiso. ¿Por qué?

Pues no es por repetirme, pero la clave se encuentra en que la economía capitalista es un auténtico cáncer para nuestra biosfera debido a nuestro grave problema central: buscamos constantemente el crecimiento infinito en un mundo finito. Estamos siendo testigos mudos de una crisis de energías, de recursos y también de residuos. Una crisis de los sistemas diversos, la destrucción de la biodiversidad.

Pedro Prieto aseguraba, de una forma muy sencilla y fácilmente comprensible, que el crecimiento económico del 3% que siempre prometen los políticos cuando llegan al gobierno es insostenible. Si se produjera este incremento cada año o cada legislatura, por ejemplo, en cuanto al turismo, la producción de coches, la construcción de viviendas y carreteras… llegaría un momento en que nuestro país estaría totalmente colapsado, tanto de visitantes, como de vehículos, edificaciones sin sentido y alquitrán por doquier.

¿Por qué esta obsesión por el crecimiento económico? El sistema socioeconómico no puede funcionar sin crecimiento constante. En el imaginario colectivo es sinónimo de empleo, de progreso, riqueza y bienestar. Pero estas afirmaciones son falsas, ya que tampoco se puede crecer económicamente sin consumir energía. Y aquí está el quid de la cuestión. El consumo de energía es el motivo por el que se ha generado una crisis ecológica y climática. Es decir, si crece el PIB, crece el consumo de energía. Y en la actualidad se consume 21 veces más que a principios de siglo. Hay un 80% de la población que sólo consume un 20% de la energía. Por lo tanto, hay un 20% de la población que consume el 80% de la energía. Está bastante mal repartido, ¿no?

Los países del Primer Mundo, para garantizar las ganancias de los grandes rentistas, de los poderosos,  se aprovechan de los flujos energéticos, los flujos de materias primas y los flujos monetarios y financieros de los países empobrecidos. Una trampa fácil, se permite la libertad de movimiento del dinero del Sur al Norte, pero… ¡anda! no la libertad de movimiento de las personas.

Dada la situación de alarma, la única dirección es decrecer voluntariamente, pero políticamente no parece una opción. Sin embargo, un hecho innegable y objetivo que ofrece la huella ecológica es que la capacidad de carga del planeta está sobrepasada.

Algunos datos. La Brithis Petroleum ha admitido que no hay petróleo en el mundo para más de cuarenta años. Desde el año 2005 las producciones de petróleo no están creciendo. El cénit y el agotamiento son fenómenos físicos y geológicos que ya están experimentando más de 50 petroestados que están en proceso de declive.

Una forma de medir estos datos es la Tasa de Retorno Energético (TRE). Este cálculo es la división entre la cantidad de energía total que es capaz de producir una fuente de energía y la cantidad de energía que es necesario emplear o aportar para explotar ese recurso energético. En el caso del petróleo de EEUU, su tasa es de 100 a 1, es decir, hay que gastar la misma energía para obtener un barril de petróleo que lo que se obtiene a cambio, lo que se traduce en más esfuerzo para conseguir la misma cantidad de petróleo y, sin embargo, de peor calidad. El mundo está consumiendo más petróleo del que la humanidad descubre. Hay menos yacimientos y, cada vez, están más lejos. Por ejemplo, en Bahía de Santos (Brasil), las tuberías para la extracción son de veinte veces la altura de la Torre Eiffel, unos 6000 metros de profundidad. Por eso las plataformas petrolíferas son más costosas que la propia venta del petróleo.

Desde un punto de vista climatológico, la media de incremento de los grados climáticos es de 6 si el crecimiento económico continúa como hasta ahora. Eso se transcribirá, como ya sabemos, en sequías y hambrunas, en una zona habitable del planeta muy reducida, en la desaparición de costas, islas, etc… Y este fenómeno ya está sucediendo. Es más, en 1999, los refugiados por causas medioambientales creció más que el resto de refugiados por otras causas, incluso debido a las guerras, y este número no ha dejado de aumentar. También es el año en que comenzó la explotación del fondo marino para la obtención de minerales.

Lo que parece obvio es que, en el futuro, no habrá la sobreabundancia de recursos con los que se ha construido la sociedad ni se podrán invertir del mismo modo en bienes y servicios.

Con todos estos datos, reconozco que, escuchando en aquella sala, me sentí en un callejón sin salida. Debemos despertarnos. Ahora, ¡ya! toca otro modo de vivir pensando en no crecer económicamente. Decrecer en el norte para conseguir un modelo de sostenibilidad real y que nuestro planeta no sea un despojo de la obsolescencia programada al servicio de unos pocos. Nuestra biosfera no puede ser de usar y tirar, sólo existe una.

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El niño pequeño

Os copio este cuento… que invita a la reflexión sobre el sistema educativo y sobre su deconstrucción, para poder inventar otro sistema válido, integrador, creativo, reflexivo y mucho más libre.

Había una vez un niño que comenzó a ir a la escuela. Una mañana la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba mucho dibujar de todo: vacas, trenes, pollos, tigres, leones, barcos. Sacó su caja de lápices y empezó a dibujar, pero la maestra le interrumpió: “¡Esperen! Todavía no he dicho lo que vamos a dibujar. Hoy vamos a dibujar flores”. “¡Qué bien!”, pensó el niño. Le gustaba hacer flores, y comenzó a dibujar algunas muy bellas con sus lápices violetas, naranjas y azules. Pero la maestra intervino de nuevo: “¡Esperen un momento! Yo les enseñaré cómo se dibujan las flores”. Y tomando una tiza, pintó una flor roja con un tallo verde. “Ahora”, añadió la maestra, “pueden comenzar”. El niño miró la flor de la pizarra y la comparó con las que él había pintado. Le gustaban más las suyas, pero guardó silencio. Volteó la hoja y dibujó una flor roja con un tallo verde.

Otro día la maestra dijo: “¡Hoy vamos a modelar con plastilina!”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño. Le gustaba la plastilina y podía hacer muchas cosas con ella: víboras, hombres de nieve, ratones, carros, camiones. Empezó a estirar y amasar su bola de plastilina. Pero, al momento, la maestra interrumpió: “¡Esperen, aún no es tiempo de comenzar! Vamos a hacer un plato”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño.

Le gustaba modelar platos y empezó a hacerlos de todas formas y tamaños. Entonces la maestra le detuvo de nuevo: “¡Esperen, yo les enseñaré cómo!”. Y les mostró cómo hacer un plato hondo. El pequeño miró el plato que había hecho la maestra, y luego los que él había modelado. Le gustaban más los suyos pero no dijo nada. Sólo modeló otra vez la plastilina e hizo un plato hondo, como la maestra había indicado.

Muy pronto el pequeño aprendió a esperar a que le dijeran qué y cómo debía trabajar, y a hacer cosas iguales a las de la maestra. No volvió a hacer nada por sí solo.

Pasó el tiempo, y el niño y su familia se mudaron a otra ciudad, donde el pequeño tuvo que ir a otra escuela. El primer día de clase, la maestra dijo: “Hoy vamos a hacer un dibujo”. “¡Qué bien!”, pensó el pequeño, y esperó a que la maestra le dijera lo que había que hacer, pero ella no dijo nada. Sólo caminaba por el aula, mirando lo que hacían los niños. Cuando llegó a su lado le preguntó: “¿No quieres hacer un dibujo?”. “Sí”, contestó el pequeño, “pero, ¿qué hay que hacer?”. “Puedes hacer lo que tú quieras”, dijo la maestra. “¿Con cualquier color?”, preguntó él. “¡Con cualquier color!”, le respondió la maestra. “Si todos hicieran el mismo dibujo y usaran los mismos colores, ¡cómo sabría yo lo que hizo cada cuál!”, añadió. El niño no contestó nada, y bajando la cabeza dibujó una flor roja con un tallo verde.

 “El niño pequeño”. Helen Buclelin.

PUNTO DE VISTA

Crónica de Francisco Delgado, Presidente de la organización Europa Laica. Artículo sobre su punto de vista, con el cual estoy de acuerdo.

La visita de Benedicto XVI ha superado, con creces, el guión previsto…  Ha llegado el día D. La semana de la “JMJ-católica” ha terminado, Benedicto XVI vuelve a Roma, a su  “Estado ficción” (sin ciudadanos, sin Parlamento, pero con miles de “diócesis y estructuras-poder” repartidas por todo el mundo) que gobierna de forma autocrática por mandato divino y desde el Pacto de Letrán con Mussolini. 

En Madrid se abrirán de nuevo espacios públicos para el disfrute general. Es el momento de hacer cuentas, balances y, también de pedir responsabilidades políticas.

Volvemos a la rutina: el paro, la bolsa, los mercados, los enfrentamientos políticos, el fin de las vacaciones veraniegas y, en muchas familias, preparar “nuevas mochilas” esta vez para el inicio del curso escolar (sin vales con fuertes descuentos, todo lo contrario). Mientras, la secularización progresiva de la sociedad seguirá su curso y el desprestigio de esta iglesia de popes, boato, soberbia, riqueza, autocracia y exclusión, seguirá aumentando, a pesar de la “obra social” a la que aluden, cuando se sienten acorralados por la razón.
 
En un blanco y negro, algo raído, el “infalible” Papa ha proclamado, una vez más, el NO: al placer, a la planificación familiar, al sexo fuera del matrimonio, al divorcio, a la homosexualidad y al matrimonio de personas del mismo sexo, a la igualdad de género, a la buena muerte… y el SI (tozudo) al celibato de los curas y a una renovada sumisión de las monjas (por ser mujeres), al mismo tiempo que ha “atizado” un peligroso fundamentalismo católico, sin que los poderes políticos y judiciales intervengan.   

Quizá porque representantes de los tres poderes y la casa real católica se han humillado, ante el jefe de una institución privada con más poder económico, que espiritual. El Estado, una vez más, al servicio de corporaciones privadas.

Y en esta corta e intensa semana han ocurrido cosas, entre otras: han caído espectacularmente las audiencias de las televisiones mientras se retransmitían las ceremonias religiosas, con el dinero de todos. Políticos de diversos colores han atacado las legítimas protestas laicas en un miserable desprecio de la Constitución. Los antidisturbios “se han puesto las botas”, hechos que habrá que aclarar, administrativa y/o judicialmente…. Se han perdonado pecados en masa y se ha escuchado el himno: “El novio de la muerte”.

Tras esta semana de exaltación política y mediática de los “valores católicos”, la presión social para construir el Estado laico, que no excluya, ni privilegie, será más fuerte y alargada que nunca, por el bien de la democracia y del Estado de derecho.  

Francisco Delgado. Presidente de Europa Laica   (21 de agosto de 2011)

Mayo de 2011

A mí también me pasaba. Estaba hastiada y rabiosa. Con lo peleona que soy y, desde hace tiempo, me sentía en un cierto letargo, no creía que las cosas fueran a cambiar por mucho que me enfadara, había perdido la esperanza y no estoy hablando de la Aguirre que, por desgracia, no la perdemos de vista ni a tiros.
Recortes sociales fuera del programa del gobierno, un gobierno que en el momento crucial no se ha atrevido a liderar una política alternativa en Europa que no fuera el voraz capitalismo neoliberal dictado por Alemania y el FMI ¿Qué ha sido del intervencionismo económico del que hablaron al comienzo de la crisis? Y esto, seguido de indignantes inyecciones millonarias  a la banca. En los medios, el PP y el PSOE siempre a la gresca, aburridos, sin nuevas propuestas que no fueran “sí bwana” a los mercados; una Comunidad de Madrid con unos servicios “públicos” deteriorados, especialmente la sanidad y la educación, y donde es cada vez más difícil vivir; equilibrios infinitos para llegar a fin de mes, un Alcalde faraónico que inventa una ciudad para el mercadeo, para las empresas privadas, para el turismo y no para sus habitantes… 
Tramas de corrupción tapadas con mentiras, provocando sólo que queden aún más en evidencia, si cabe; un estilo de vida en la que sólo es posible la sumisión a los poderosos, donde falta el tiempo para disfrutar con l@s nuestr@s, para pensar y reflexionar qué es lo que queremos, para ser críticos y actuar.
Son muchas las tonterías e incoherencias que he estado escuchando desde los medios de comunicación estos días sobre los movimientos 15M. Un movimiento social que ha comenzado a trabajar propuestas concretas, que no es sólo una pataleta. Pero los medios y los políticos aún no se han enterado de qué va esto.
Sin ir más lejos, Gallardón ha dicho esta mañana que no ha fallado el sistema, sino el gobierno. Que noooo, chico, aún no te has enterado. Creo que si el PP hubiera estado en el poder el resultado hubiera sido el mismo o aún peor. Porque representan un sistema injusto y lo legitiman, les parece válido, no promueven otro tipo de políticas que no favorezcan siempre a los mismos. Porque la mayoría de la clase política sólo se mira el ombligo y no tienen ni idea de cuál es la realidad de la calle. No trabajan por el bienestar común, sino por suyo propio. ¡Si lo antiguos filósofos griegos levantaran la cabeza!
En la Puerta del Sol estos días he visto mucha gente joven pero también de todas las edades, jubilados, de treinta y tantos, cuarenta y tantos, cincuenta y tantos… Estamos tod@s. Yo mismamente no sé si cumplo el perfil que ya han dibujado en los medios de comunicación. Tengo treinta y pocos y soy del grupo muuuy privilegiado de tener trabajo, además, uno que me gusta y en un sector que yo misma he elegido. Soy una suertuda, puede ser. 
Dicen que la gente que se concentra en las plazas piden la abstención. En mi caso (que es el de muchas personas que están o han estado en Sol) he votado desde la mayoría de edad, hasta en las europeas, que hubo una abstención amplísima. Siempre he votado al mismo partido, uno minoritario, que si leéis algún post de más abajo, sabréis cuál es. Y no me guste el sistema, es injusto, atropella a los más vulnerables, no es humanista sino pesetero a más no poder; sin unos valores éticos: para conseguir pasta, todo vale. Fomenta la competitividad, la envidia, los altercados, la desconfianza, las angustias de qué vendrá mañana… Una mano invisible que maneja nuestras vidas a sus antojo como meras marionetas. Y es que nos adormece para que no le demos problemas; mientras consumamos, todo está bien, así no molestamos, cualquier cosa que pensemos que se sale de “lo normal” es duramente criticado, exterminado antes de su florecimiento. 

Me pregunto, ¿qué hay de peyorativo en ser antisistema? Sin embargo, dedican horas de tertulia a desprestigiarnos. Aquí os dejo un artículo de Juan Carlos Escudier sobre “los antisistemas”, donde está francamente bien explicado. Las personas que hemos estado y que volveremos a Sol, que nos concentramos durante unas horas, todo el día o simplemente un ratito, el que se puede, para apoyar este movimiento social, son muy heterogéneas, pero me temo que se caracteriza por ser crítico, propositivo, pacífico y fundamentalmente de izquierdas, aunque haya personas que no se identifiquen con ninguna ideología concreta. No está Rubalcaba detrás ni ningún personaje del PSOE, ni tampoco engrosa a personas conservadoras, justamente, las más contrarias a los cambios, vamos, que yo no las he visto.

Se fomenta la asistencia a las urnas, ya que es una de las escasa vías actuales de participación, pero se lanza el mensaje de que no se vote a los dos partidos mayoritarios, es preciso una mayor diversidad en el Congreso, o si lo prefieren, que se vote en blanco. Pero la movilización no es para quedarnos en nuestra casa el domingo sino para ser testigos de un cambio que se concretará en estos días mediante propuestas elaboradas en asamblea. Uno de los caballos de batalla será  la Ley Electoral.

También he escuchado que por qué no se han ido a la Moncloa, como le gustaría a Esperanza Aguirre. Pero es que no hay nada más visible en Madrid que la Puerta del Sol. Se ha perseguido visibilidad y reivindicación, fomentar las plazas de nuestras ciudades como lugares de encuentro y no como sitios de paso, tal como se ha planificado en Madrid, que se ha convertido en la ciudad con las plazas menos acogedoras de nuestro país.
Soy consciente de que no voy a vivir nunca mejor que mis padres, que la inestabilidad laboral me perseguirá hasta el fin de mis días; no sé si podré tener jubilación; no sé si conseguiré mejorar, en función de mis logros profesionales y mis responsabilidades, mi salario anual; no sé si podré ser madre y poder ofrecer a mi hij@ un mundo digno en el que vivir…  Tengo un montón de motivos imparables para estar indignada, para sentirme hastiada, para estar en la Puerta del Sol cada día y para votar el domingo en las urnas. Pero todo esto va acompañado de una gran ilusión por volver a creer que es posible otra manera de hacer las cosas.


Hablando de todo un poco, ya sabéis que tiendo al barullo, no sé si recordaréis una histórica promesa que suscribieron 189 jefes de estado y de gobierno durante la Cumbre del Milenio, en el año 2000. Para el año 2015 se supone que ese objetivo debería estar cumplido y, sinceramente, a razón de tres/cuatro años que faltan, la pobreza en el mundo no ha hecho más que aumentar.
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