Sin título

Observaba la ropa que aún colgaba en el armario. Todas esas perchas rellenadas con camisas, faldas y pantalones que iban desapareciendo poco a poco, con el paso de los días. Recorría la casa buscando señales que le auguraran que ella aún se quedaría. Pero cada vez que lanzaba una mirada al aire del salón, podía oler los suspiros exhalados de ella cada vez que introducía una de sus pertenencias en la maleta.
-¿Volverás?-

No lo sé– pronunció sollozando.
No lo sé” se había convertido en la respuesta estrella desde hacía semanas, ojos huidizos, escasa palabras. Dolor, culpa, desazón.

Ella deseaba regresar a un hogar que rompía por iniciativa propia, decirle de repente “Lo siento, todo ha sido una broma de mal gusto. Perdóname, me quedo a tu lado” y fingir que nada había sucedido, en ningun momento, que nada se había desgarrado entre ambos. Pero le parecía absurdo… cargó sus maletas y se fue, con los ojos acuosos, unas lágrimas ácidas que le quemaban la cara y le hinchaban los párpados.
Cuántas veces, al volver del trabajo, se había quedado en el coche un rato más porque eso era mejor que llegar temprano a casa, donde le faltaban palabras que ella misma tampoco pronunciaba, donde respirar se iba convirtiendo en una tarea pesada. Había vuelto a fumar. Él lo sabía pero nunca dijo nada. Olía su aliento al llegar a casa, cuando le saludaba con un beso en la mejilla. Notaba como ella contenía la respiración cuando se acercaba a él.
La necesidad de libertad se iba agrandando, descarada, azotando todo a su paso como una marea incontenible, que no se detiene a considerar lo que arrastra.
-¿Libertad para qué?-
– No lo sé-.
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6 comentarios el “Sin título

  1. Gracias Explorador, alegría de verte por aquí…
    Las despedidas siempre son tristes, aunque realmente se necesite decir “adiós” a la vez tienen ese sentimiento de pérdida inconsolable.

    ¡Nos seguimos leyendo!
    Un abrazo

  2. Es triste pero también es la expresión de una necesidad muy íntima e imprescindible, como es la libertad. A mí me parece que es una decisión muy valiente.

    Vine a verte, Silencio y me gustó mucho tu sitio, así que te visitaré frecuentemente. Un abrazo.

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