No es nada personal

“21 días” una vez más. La semana pasada vivimos en amor y compañía una entrega más de este prestigiosísimo programa sin el cual, nuestra vida sería más aburrida y que va ganando adeptos, unos más “obligados” que otros.
Sí, Samanta, ya lo había dicho, te he estado esperando impaciente desde que te ví por última vez emporrada y teatralizando, lo nuestro es una relación de amor-odio. Que no, mujer, que esta vez no voy a meterme contigo nada más que un poquito. Haciendo pis, sin duchar, vestida de gitana o con harapos de la calle, colocada hasta las trancas de marihuana… tú siempre me sales divina de la muerte.
No sé si es que no estuve demasiado atenta a la chicha o qué, pero se te ha quedado un poco corto de contenido, ¿no?. Y luego, chica, que parece que no has salido de tu barrio nunca, no sé si eres pija repija o simplemente algo corta. Déjate de comentarios despreciativos (“así vive esta gente”) y no flipes tanto cuando vas a robar chatarra (“no volvimos a hablar del tema”), que por desgracia, no estás dentro de una peli de Walt Disney, sino en un poblado chabolista. Oye, y con estas cosas que intentas hacer tú, de docudrama social, por qué no aprovechas para hacer reivindicaciones, porque de ésas no oí ninguna y eso es lo que más me cuesta perdonarte. No puede ser tan difícil para tí protestar para que se cumplan los derechos básicos, derechos humanos que realmente brillan por su ausencia, tales como reclamar viviendas dignas para la población o dar alguna explicación de los factores de la exclusión de este colectivo, qué sé yo, que se note que no vienes a hacer un espectáculo con algunas de sus miserias y que no sólo quieres chupar cámara. Por cierto, Samanta, déjate de tanta lágrima de cocodrilo, que me da vergüenza ajena y a ver si somos más profesionales. ¿Has visto Invisibles? Es un conjunto de películas documentales donde han participado Isabel Coixet, Fernando León, Mariano Barroso, Javier Corcuera y Win Wenders. Cada historia versa sobre conflictos y circunstancias bien dramáticas, pero ninguno salía llorando ante la cámara a pesar de todo y me consta que no se quedaron indiferentes ante lo que rodaban.
En fin… que sí, tienes razón, que las comparaciones son odiosas y tú eres incomparable a ellos, sólo te quedas en la superficie demostrando lo guay que eres. Otra cosa, el 21 días de culto al cuerpo, ¿cómo se os habrá ocurrido? ¿Vas a hacerte operaciones de cirugía estética seguidas? Entonces sí que deberían pagarte un plus de peligrosidad. Y rodeada de musculitos que, de tanto machacarse durante horas, tendrán unos bíceps de la leche, pero seguro que el cerebro se les ha atrofiado, a ver si consigues declaraciones donde unan tres frases seguidas con su sujeto, verbo y predicado. ¡Hale! Nos vemos el mes que viene, con un bol de palomitas.
Y lo que te digo siempre, querida, que no es personal.

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