VICTORIA KENT

Escuchaba en el programa de “Los mejores años de nuestra vida” esa canción de “un diamante es para siempre, entre tú y yo, nuestro amor es para siempre”, esos mensajes que tuvieron tanto éxito en los 80. Teniendo esta banda sonora de fondo, mientras curioseaba en internet, concretamente cotilleando sobre la vida de los demás en el feisbuk (la curiosidad mató al gato)… me acordé de Victoria Kent. De esas veces en las que no sé por qué, su nombre apareció, de repente. En el fondo, algo de injusto me parece su recuerdo en la historia, si a alguien le suena su nombre es por defender la postura opuesta a Clara Campoamor sobre el sufragio femenino durante la Segunda República… Esta anécdota sugiere que cuando oyes hablar por primera vez de ella, no te caiga bien, ¿cómo podía ser femenista y defender la postura negada a proporcionar a las mujeres el derecho al voto? Bien no empezó mi relación con ella. Además esta discusión se dio entre las dos únicas mujeres en el hemiciclo. Ella creía que había que esperar e inculcar un ideal a las mujeres, porque si no, votarían a los conservadores. 161 votos a favor del “sí”, la postura de Clara Campoamor. No fue entendida en ese momento la forma de actuar desde el feminismo de Victoria Kent; ella pensaba que primero debían hacerse realidad los derechos sociales para las mujeres y, luego, los políticos. Sin embargo, Clara Campoamor pensaba lo contrario, los derechos políticos eran su primera línea. Cada una abanderaba dos formas diferentes de considerar el feminismo. Efectivamente, en 1933, las mujeres votaron por primera vez y ganó la derecha por varios factores: el desprestigio del gobierno, la división de los partidos de izquierda y por el voto de las mujeres.

Pero también dejó otro legado, quizá más desconocido, y que me hizo admirarla. Hubo un antes y un después de Victoria Kent en el ámbito penitenciario, ya que el gobierno de la República le encomendó la gestión de las cárceles. Ante esta misión, ella optó por devolver la dignidad a esta institución haciendo reformas imprescindibles: abolió el uso de los grilletes, fue la precursora de un funcionariado exclusivamente femenino para las cárceles de mujeres y consiguió cerrar algunas prisiones por sus pésimas condiciones. Introdujo una visión humanista en la prisión aunque no siempre se haya logrado en la práctica, fue quien potenció el uso de los permisos, los regímenes abiertos… porque sí creía en un sistema de re-integración, la regeneración para un mundo nuevo. Todas estas reformas fueron atrevidas en su tiempo y no estaban exentas de críticas, pero bien parece que algunos de estos avances corren serio peligro en la actualidad.
Nació en 1892, tuvo la suerte de tener una madre progresista, que estuvo pendiente de los estudios de sus hijos. Se crió en un ambiente burgués, de tendencias liberales. En 1911 obtuvo un título superior de maestra de enseñanza y, posteriormente, estudió en Madrid la carrera de Derecho, alojándose en la residencia de señoritas, como hacían todas las primeras generaciones de mujeres estudiantes. Éste será su núcleo de socialización y de formación política. La facultad de Derecho de la Universidad Central de Madrid, era reticente a abrir las puertas a las mujeres, pero en 1924 conseguirá doctorarse y solicita el ingreso en el Colegio de Abogados, la primera mujer entre sus filas. Un mes después se inscribe Clara Campoamor.
Durante la consolidación de la dictadura de Primo de Rivera, Victoria Kent consigue abrir su propio despacho. Esto le da la oportunidad de ser la primera abogada que defendería a sus compañeros ante un tribunal militar. Se hizo cargo de la defensa de Albornoz en el Palacio de Justicia, acusado de rebelión militar contra un gobierno legítimo. Entre sus actividades políticas consta como cofundadora del Partido Radical Socialista y, más tarde, miembro de Partido Republicano.
Tras la derrota del bando republicano, se exilió en París, ciudad en la que permaneció cuatro años, y donde necesitó una nueva identidad para la supervivencia ya que había dado comienzo la Segunda Guerra Mundial. Utilizó el nombre de Madam Duval.
Victoria Kent murió en Nueva York en 1987, fiel a sus ideas, diez años después de su última visita a España. Ella siempre estará unida a las reformas de la política penitenciaria y su nombre va unido a la II República española, como tantos otros nombres, dignos de recordar en este próximo 14 de abril, se acerca un nuevo aniversario de la proclamación de la República de 1931. Año tras año, no lo olvidamos.
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