RUTINAS

A veces necesitas perder algo para valorarlo más después, sí, es una pena que tengamos ocasiones en que funcionemos así. Eso ocurre también con la rutina, ésa cosa abstracta de la que siempre nos quejamos y necesitamos romper de vez en cuando, para reconquistarla más tarde con mayor ansia. Porque sin la rutina, todo se diluye en un camino que no se sabe a dónde va, en mucha incertidumbre y mayor grado de inestabilidad, si cabe.
Perder para valorar (revalorar) y, si puede ser, recuperarlo. Como consecuencia, la esperanza, pero también los inicios de nuevos miedos hacia aquello a lo que nos volvemos con una mirada diferente.
Otra vez Benedetti, que últimamente me da por la poesía:

1
El mundo que respiro
huele a basura fértil
a memoria de incienso
a nafta y a macdonald

El aire llega mustio
sin nadie que lo sople
sin ingenios en flor
ni ráfagas de tango

O ni siquiera llega
entonces respiramos
la bocanada oscura
del tiempo transcurrido

Por sus lentas razones
por su falsa alegría
el mundo que respiro
es ceniciento y lánguido

2
El mundo que respiro
es de nadie/ es de todos
me ahoga o me libera
me exige/ me conmina
me agobia con noticias
con odios/ con ternura

El mundo que respiro
trae provocaciones
indultos y milagros
me llena los pulmones
de ráfagas que ignoro
pero nunca es el mismo

El mundo que respiro
tiene quejas de mártires
mensajes de suicidas
explosiones de júbilo
y no obstante
vivo porque respiro

El mundo que respiro. Mario Benedetti

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