VIDAS CRUZADAS

Una vez más tuve la visita de uno de mis amigos insólitos (¿alguno se salva?). Quien llamó a mi puerta fue Supermán, le reconocí al momento por lo hortera de su vestimenta, este hombre no cambia. Me pilló de sopetón, con la casa echa unos zorros, es lo que tienen los imprevistos.
Menos mal que te has decidido a bajar a la Tierra, que Kripton nunca me queda de camino– le dije.
Decidimos compartir un plan tranquilo para charlar. Él ya se ha retirado de sus tareas de salvar el mundo, ha visto que la cosa no tiene mucha solución. Se fue a vivir a una casa de campo en Asturias hace unos meses para dedicarse a la producción de sidra, se ha hecho un experto en manzanas y ha olvidado por completo lo que es la kriptonita.
-¿Por qué no te cambias el nombre, Supermán? Nunca me ha gustado, parece un poco prepotente, muy ambicioso, ¿no?-
Es que va con mi personalidad y así se sobreentiende que tengo superpoderes.-
Y es verdad que siempre ha querido dejar muy claro qué tipo de personaje de cómic es, el nombre va con su sello de listillo, con su humor negro y a veces de sabelotodo, aunque cometa errores, como todo el mundo.
Después de cenar, vimos una película llamada Sud Express, una historia sobre vidas que se cruzan, teniendo como común denominador las vías del tren. No es muy prolífica en los diálogos pero tiene muchos planos que mostraban sobre todo incomunicación entre los personajes, cada uno con sus problemáticas y bastante aislados, ensimismados.
Había actores que no se miraban al hablar, o que permanecían inmersos en su dolor, sin lograr compartirlo, bien por lo duro que es reconocer los fracasos, que las cosas no son como tú desearías o habías soñado, o porque no consiguen expresar las inquietudes y las circunstancias difíciles que les rodean, reconocer las tripas trituradas de cada uno.
A Supermán la película le conmovió, a mi también me gustó pero algo le faltaba, un no sé qué, que no permitía considerarla redonda.
Me agradan las películas de cruces de caminos, de encuentros casuales, de escenas de café… porque hacen imaginar que las vidas pueden cambiar en algún instante, por azar, por golpes de suerte o de desgracia, o porque te has trabajado el cambio y no lo has dejado a su libre albedrío, como uno de los personajes, que logra un intercambio en una ciudad francesa con su amor de infancia, tras veintiocho años de separación.
Supermán, sin embargo, opinaba que los grandes acontecimientos sólo los pueden llevar a cabo los superhéroes, por realizar grandes hazañas y verse reconocidos ante los demás como lo que son.
Los granitos de arena en el día a día son importantes, aunque no siempre se aprecien, las grandes hazañas de los héroes son más visibles, más mediáticas; pero en cualquier esquina puedes encontrar un pequeño héroe que sobrevive, que combate por mantenerse a flote y por superar sus obstáculos. No sólo tiene valor luchar contra Lex Luthor o contra El Joker.

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