La era de la información

La semana pasada, durante un viaje de trabajo, tuve la oportunidad de compartir algunos momentos con una señora austriaca, ya entrada en años, que se posicionaba con una actitud hipercrítica hacia la globalización tecnológica. El caso es que hace pocos días el fantástico hablaba de algo parecido. Ella no tenía teléfono móvil, le habían regalado tres o cuatro y los había desterrado al fondo del armario, en una caja de cartón; odiaba la tiranía a la que te podía someter, ya que si querían localizarla para algo realmente urgente, sabrían cómo hacerlo. Es cierto, eso siempre sucede. Por otra parte, Internet le ponía los pelos de punta, esas páginas web que te hablan de cuestiones inverosímiles y que quien escribe no tiene cara ni nombre, que pueden ser ciertas o resultar unas fábulas, bulos, rumores. Yo le comenté, que la globalización probablemente tenía pocos beneficios, pero entre ellos se encontraba, por ejemplo, poder acceder a información de una biblioteca a miles de kilómetros, poder hablar con alguien que está en la otra punta del mundo y cosas similares. Ella me contestó algo que me hizo pensar:
Tú crees tener una visión crítica hacia la globalización, pero en realidad no la practicas.-
Defendía la tesis de que nadie es consciente cuando hace clic con el ratón, de que hay unos grandes poderosos que pueden manejar toda la información de la que dispones. No quería centrarse sólo en lo meramente económico, de todo lo que se hace ganar a Bill Gates. De repente citó la obra de Manuel Castells, “La era de la información”, se sorprendió de que lo hubiera leído, para ella gané puntos como interlocutora, es que son tres tochos de tomos, pero es un libro de referencia que no se debe perder de vista.
Y creo que cuando la mujer austriaca opinaba se refería a este tipo de párrafos del autor, cuando define a la etapa actual como era de la información:“Es un periodo histórico caracterizado por una revolución tecnológica centrada en las digitales de información y comunicación, concomitante, pero no causante, con la emergencia de una estructura social en red, en todos los ámbitos de la actividad humana, y con la interdependencia global de dicha actividad. Es un proceso de transformación multidimensional que es a la vez incluyente y excluyente en función de los valores e intereses dominantes en cada proceso, en cada país y en cada organización social. Como todo proceso de transformación histórica, la era de la información no determina un curso único de la historia humana. Sus consecuencias, sus características dependen del poder de quienes se benefician en cada una de las múltiples opciones que se presentan a la voluntad humana. Pero la ideología tecnocrática futurológica trata de presentar la revolución la ley del mercado se refuerzan la una a la otra. En ambos casos, desaparece la sociedad como proceso autónomo de decisión en función de los intereses y valores de sus miembros, sometidos a las fuerzas externas del mercado y la tecnología”.

http://www.manuelcastells.info/es/

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