Mayo del 68 o cómo transformar el mundo

El domingo leí una noticia, una de tantas, en el diario nacional Público. Hacían un reportaje extenso sobre Mayo del 68 y sobre los movimientos sociales actuales. Una pequeña entrevista a Raimon, otra breve síntesis de Carlos Berzosa, el rector de la Universidad Complutense, un artículo de opinión de Ignacion Ramonet… hasta aquí todo bien. Pero se hallaba una “perla” del grupo Yomango, cuya entrevistada no se cortaba un pelo en criticar superficialmente a los antiguos activistas de Mayo del 68 y explicaba el “compromiso” que mueven sus acciones quedándose en un devaneo adolescente sin mucha chicha teórica. La susodicha es capaz de valorar el movimiento de Mayo del 68 como un tostón “no hay más que ver a los viejos de hoy, eran unos revolucionarios de pastel, unos broncas y unos mal encarados. Y así les fue. Mayo del 68 era demasiado íntegro”. Me sonreí de lo engreída que me pareció la representante de Yomango (Yomando), al no valorar los esfuerzos de otras generaciones por hacer real una lucha social (limitada en el tiempo) en las condiciones en las que emergió.
Porque ya conocemos el movimiento de Yomango, lo siento, no roban para comer ni por ninguna necesidad, como nos quieren hacer ver; vale, roba, pero no me hagas creer que con eso estás haciendo algo por los demás, te beneficias tú y sólo tú. No me importa que sisen en grandes superficies, pero esta acción no conlleva ningún tipo de reivindicación colectiva, como por ejemplo, mejorar el salario de los trabajadores que reponen los estantes una y otra vez, o la mejora de alguna de sus condiciones laborales. Ahí se queda Yomango, se presentan como un movimiento antisistema porque no pagan al salir por la puerta como la mayoría de la gente. Decía la interpelada que “más que cambiar el mundo, queremos demostrar que se pueden sacar los colores al capitalismo. La mejor forma de que acabes en la cárcel es ir en plan serio chungo” La verdad que ésta última parte de la frase me la tomo de forma irónica (quiero creer), por lo demás, no sé cómo ruborizan al capitalismo, no veo reivindicación de la tasa Tobin, no comparten lo que roban entre algunos de los colectivos más desfavorecidos, ni encuentro valores ecológicos que demuestren lo absurdo del funcionamiento de este mundo… no sé, que al final Yomango se queda muy vacío. Lo único positivo que le veo es la edición de un par de libros con técnicas para mangar, oye, lo que sea leer y aprender siempre puede estar bien. De lo que se olvidan es de cultivar el espíritu crítico (constructivo) y eso es más difícil, requiere mucho más esfuerzo, conocimientos y criterio, valga la redundancia, incluso para aquellas personas que lo practican a diario.

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