¿Qué ha supuesto para mí el hecho de ser mujer?

Ésta es la pregunta que se hizo Simone de Beauvoir y que la motivó a escribir El Segundo Sexo. Otra vez vuelta a los clásicos, esta vez de la teoría feminista.
Podría haber elegido a Mary Wollstonecraft, a Betty Friedan, Alejandra Kollontai, o a Kate Millet, pero Simone de Beauvoir fue una de las primeras autoras que leí sobre feminismo, contradictorio, porque la escritora nunca se definió como precursora de este pensamiento. Por lo tanto, aunque no esté totalmente de acuerdo con su filosofía, le tengo especial cariño a este libro. Al mismo tiempo me resulta difícil de comprender, es de esas obras que necesitas releer varias veces y estos días estoy de nuevo con esa tarea, lentamente.
Además de sus escritos, siempre me ha llamado la atención su vida. Ni se casó ni tuvo hijos, hechos altamente transgresores en la época en la que vivió; y continuó rompiendo esquemas cuando se enamoró de Sartre, un hombre al que consideraba superior a ella intelectualmente e icono de la filosofía existencialista. De otro modo, jamás la hubiera conquistado.
Beauvoir impulsó el feminismo tras la Segunda Guerra Mundial, probablemente sin pretenderlo, pero en sus líneas queda clara su concepción de la mujer como ser autónomo e independiente. Por eso, como cada año, el próximo viernes se conmemora en Madrid el Día Internacional de las Mujeres con una manifestación unitaria del movimiento feminista. Una demostración reivindicativa pero también lúdico-festiva, bajo el lema MI CUERPO, MI DECISIÓN, NUESTRO DERECHO, haciendo referencia, en este caso, a la lucha de las mujeres por decidir sobre la maternidad y su sexualidad.
Son varias las hipótesis que se manejan sobre la celebración de este día. La versión que se comenta mayoritariamente la vinculan al incendio provocado por el dueño de una fábrica neoyorquina, Cotton, en el que murieron 129 mujeres que hacían huelga dentro de las instalaciones (1908). Una segunda versión sobre el origen de la celebración, tiene que ver con las protestas callejeras de un grupo de trabajadoras del sextor textil, también de una fábrica de Nueva York, que reivindicaban mejoras de sus condiciones de trabajo.
Navegando por la red, he encontrado un artículo en la página http://www.fire.or.cr/8marzo01.htm que discute estas distintas versiones y ofrece un estudio sobre los orígenes de la conmemoración del 8 de Marzo como Día Internacional de las Mujeres. Tengo que admitir, que daba por buena la versión sobre lo sucedido en la fábrica de Cotton y el número de mujeres que allí perecieron. Pero la autora, Ana Isabel Álvarez González, saca otras conclusiones, que no os voy a contar para que leáis esta publicación historiográfica, que me ha parecido muy interesante y amena.

ANA ISABEL ÁLVAREZ GONZÁLEZ. Los orígenes y la celebración del Día Internacional de la Mujer, 1910-1945. KRK-Ediciones: Oviedo. 1999
Mujeres y más mujeres
no se quedaron haciendo labores,
salieron de casa a tejer el abrigo de un futuro nuevo.
Se las puede ver con Marx del brazo,
con la Beauvoir empujando,
con Mead haciendo espacio,
con la Rosa asesinada,
con la canción de cuna en la boca
y hasta con Cristo acompañadas,
dejadles paso,
son sólo mujeres haciendo historia.

Género que une distintas clases
de explotación y calvario,
fuerza creativa sometida al poder del amo,
del gendarme o la moral divina,
encuentra comunión en la propuesta activa,
en la riqueza interior,
en la libertad de su vientre,
en el sueño de existir sin permiso de nadie
abonando la esperanza de todos los sexos.
“Encuentro” de Silvia Lagar

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